(BUENOS AIRES).- “Tal vez si el presidente lo llama y le manifiesta su interés, le despierta las ganas de volver”, declaró alguna vez el representante del delantero que hoy vuelve a estar en la mira de Boca Juniors. La frase de Carlos Bilicich recobra actualidad porque el club de la Ribera ya inició gestiones por Ezequiel Chimy Ávila, el centrodelantero que acaba de desvincularse del Real Betis.
La dirigencia de Juan Román Riquelme busca un “9” y Ávila es el apuntado. El interés se aceleró frente a la situación de Adam Bareiro, quien padece una hernia de disco lumbar y por el momento no pasará por el quirófano. Ante ese panorama, el Consejo de Fútbol quiere cerrar cuanto antes al rosarino de 32 años, que quedó con el pase en su poder tras acordar la rescisión unilateral de su contrato con la entidad andaluza.
Un viejo conocido del Mundo Boca
El Chimy conoce de cerca el día a día de Brandsen 805. Hizo parte de las divisiones inferiores y compartió plantel con Leandro Paredes en aquella etapa formativa. “Hizo Inferiores en Boca un tiempo y tiene sentido de pertenencia, conoce el mundo Boca, no le pesaría. Ese es un plus. Por otro lado, sería un delantero que aportaría muchísimo al estilo de juego que están teniendo hoy”, amplió Bilicich en su momento. El futbolista, en tanto, siempre esquivó pronunciarse sobre una posible vuelta: “Eso es cosa de la directiva y de mi agente. Yo me tengo que ocupar en hacer bien mi trabajo”, sostuvo cuando sonó en el mercado estival.
En las últimas horas, el atacante santafesino volvió a los titulares por una reflexión incómoda sobre la industria. “El fútbol es un tráfico humano legalizado. ¿Se gana dinero? Sí, el jugador gana dinero. Hasta cuando hace goles o hasta cuando sirve. Luego tú ya pasas a ser una máquina vieja, se necesita tener una máquina nueva”, disparó en una entrevista radial.
Ávila acumuló nueve temporadas en España tras emigrar desde San Lorenzo en 2017. Pasó por Huesca y Osasuna antes de recalar en el Real Betis en enero de 2024. Con la camiseta verdiblanca disputó 68 encuentros oficiales, en los que marcó ocho goles y repartió cinco asistencias. La última campaña la cerró con 30 partidos, tres tantos y tres habilitaciones, mayormente como suplente, antes de rescindir su vínculo y decidir que su deseo era regresar al fútbol argentino.
El reglamento le abre una ventana extra a Boca. Aunque el libro de pases ya cerró, el club liberará tres cupos —las cesiones de Santiago Zampieri e Iker Zufiaurre al fútbol uruguayo y la venta de Marcelo Saracchi al Houston Dynamo de la MLS— y podrá inscribir hasta el 2 de septiembre. La salida del lateral uruguayo, además, libera un cupo de extranjero y deja margen para sumar a otro futbolista foráneo.
La secretaría xeneize ya trabaja en los números del contrato de Ávila, que al llegar en libertad de acción no exigirá negociar con un club. El propio jugador manifestó que su prioridad es volver al país, lo que allana el camino para un acuerdo rápido en La Boca.
