(BUENOS AIRES).- "No te pueden hacer un gol de lateral". Juan Román Riquelme lo repitió tres veces después de que Boca clasificara a los octavos de final de la Copa Sudamericana, pero el mensaje no caló. Ante Newell's por el Torneo Clausura, el equipo volvió a sufrir un tanto nacido de un saque de banda con una desconcentración colectiva que incluyó a Sebastián Villa sacando otra pelota afuera, a Lautaro Blanco junto a un rival caído, a Santiago Ascacibar lejos del receptor y a Leandro Paredes metido en el área.
El antecedente inmediato había sido en Chile, contra O'Higgins. Aquella noche un lateral desde la izquierda, un mal despeje de Nicolás Figal y el remate de Panchito González forzaron la definición por penales. Al día siguiente Riquelme descargó su bronca: "No te pueden hacer un gol de lateral. Si te lo hacen es porque no lo has hecho bien. Uno sabe que un gol de lateral no te lo pueden hacer. Mejorando esas cosas chiquitas, ayer (por el jueves) hubiéramos pasado. Nos hicieron un gol de lateral y sin eso no íbamos a penales".
De Chile a Rosario, la misma siesta
A los cinco minutos del segundo tiempo, el local encontró el empate por la vía que el presidente xeneize había marcado. Minutos antes, Paredes ya había permitido que Regiardo girara y cruzara un balón por toda el área sin que nadie lo empujara al arco; fue la advertencia que Boca desoyó.
La jugada del 1-1 nació de un pelotazo de Ascacibar que buscó una pared con Villa y se fue afuera. Newell's sacó rápido el lateral y encontró al mediocampo rival completamente desacomodado. Con dos pelotas dentro del campo, Villa se distrajo retirando una de ellas, Blanco permaneció junto a un atacante caído, Ascacibar quedó a metros del receptor y Paredes ya estaba metido en el área sin cubrir la segunda jugada.
El centro pasado encontró a Cóccaro solo por el segundo palo para establecer el 1-1 definitivo. La imagen del colombiano apartando la pelota sobrante mientras la jugada se desarrollaba fue el símbolo de la falta de atención que Riquelme había señalado con tanta insistencia.
El gol de lateral en Chile había obligado a Boca a sufrir desde los doce pasos para seguir en la Sudamericana. Esta vez, el mismo error le costó dos puntos en el Torneo Clausura y dejó en claro que la desconcentración no fue un accidente aislado. Riquelme ya había dicho que "mejorando esas cosas chiquitas" se evitaban los penales. Con la nueva muestra en Rosario, el mensaje público que lanzó para despertar a los futbolistas volvió a quedar en evidencia: otra vez Boca se durmió desde un lateral y pagó caro el descuido que el propio Román había advertido con todas las letras.
