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Boca: Leonel Flores, Dylan Gorosito y Tomás Aranda, los juveniles que sostienen al equipo

 

El Vasco confía en los juveniles y ellos responden.

 
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(BUENOS AIRES).- “Los chicos respondieron. La experiencia de los partidos les va a dar un plus y les permitirá saber manejar los momentos, tanto a Dylan como a Leo”, aseguró Rodolfo Arruabarrena tras el empate 2-2 ante Newell’s. La frase del entrenador de Boca resume el gran presente de Leonel Flores, Dylan Gorosito y Tomás Aranda, tres juveniles surgidos de Boca Predio que este domingo volvieron a ser determinantes en Rosario.

En un plantel repleto de nombres pesados, jugadores de selección y futbolistas de experiencia, los pibes son los que hoy sostienen buena parte de la ilusión xeneize. Frescura, intensidad y hambre de ganarse un lugar definen la irrupción de estos tres chicos, que aparecen como un aire fresco para un equipo que todavía busca su mejor versión y que comete errores que le cuestan caro.

El caso más resonante es el de Leonel Flores, de 19 años. El delantero ya había cambiado la cara del equipo con su ingreso en Chile frente a O’Higgins y este domingo volvió a ser figura, aun sin marcar goles. Con apenas cinco partidos en Primera, entró enchufado, atacó los espacios y fue una de las razones principales del empate. En muy poco tiempo dejó de ser una alternativa para convertirse en una carta fija del Vasco: pelea un lugar con nombres de peso como Sebastián Villa y Alan Velasco.

Dylan Gorosito, de 20, se afirmó en el lateral derecho, un puesto que Boca salió a reforzar tras un flojo primer semestre. La dirigencia apuntó a Leandro Lozano, de Argentinos Juniors, después de que Arruabarrena descartara a Barinaga y a Marcelo Weigandt. Sin embargo, el que hoy muestra más regularidad es Dylan: con apenas cuatro partidos en Primera ya le disputa el lugar a Lozano y en Rosario le puso dos pelotas de gol a Miguel Merentiel.

Tomás Aranda es el que más rodaje tiene, con 26 partidos y un gol, y es titular. Venía de una situación compleja: picar el penal que Omar Carabalí le atajó en Chile, una decisión que generó un fuerte debate. Pero el Vasco volvió a confiar en él y el volante le respondió. En Rosario fue de menor a mayor y terminó siendo decisivo con el toque sutil que dejó a Velasco de cara al gol del empate definitivo.

Arruabarrena valora el crecimiento de los tres. Destacó que la experiencia de cada partido les va a dar un plus para manejar mejor los momentos. Con una seguidilla que incluye a Estudiantes, Vélez y los octavos de final de la Sudamericana frente a Recoleta, todo indica que el entrenador seguirá apoyándose en ellos.

En un Boca que necesita reencontrar su identidad, los más experimentados cargan con la responsabilidad. Pero por presente y rendimiento, los pibes de Boca Predio ya marcan el camino. Más que una apuesta al futuro, son una solución para el presente.