(BUENOS AIRES).- Boca venció 3 a 1 a Recoleta en el Estadio Tomás Adolfo Ducó, por la ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana 2026, pero se fue con la sensación amarga de no haber liquidado la serie a pesar de jugar contra un rival que terminó con nueve futbolistas. El equipo de Rodolfo Arruabarrena arrancó perdiendo, generó una catarata de situaciones de gol y lo dio vuelta con una ráfaga de efectividad al inicio del complemento.
El partido arrancó con un baldazo de agua fría. Pedro Ríos recibió en el borde del área y su remate se desvió en Leandro Lozano, descolocó a Álvaro Montero y puso el 1 a 0 para los paraguayos. Boca sintió el impacto pero respondió con un vendaval ofensivo que se topó con los palos —igual que en el partido anterior ante Vélez— y con una definición imprecisa.
A Recoleta se le complicó todo antes del descanso. Wilfrido Báez fue expulsado por un insólito codazo a Leonel Flores y el local pasó a jugar con superioridad numérica. En el segundo tiempo, el ingreso de Sebastián Villa por Lautaro Blanco potenció el ataque xeneize.
En apenas un puñado de minutos, Villa asistió a Santiago Ascacibar —que volvió a marcar— y a Milton Delgado para dar vuelta el marcador. Con el 2 a 1 arriba, Boca no bajó la intensidad y encontró el tercero con un terrible golazo de Leonel Flores, que hizo estallar las tribunas.
Ahí apareció la faceta más frustrante de la noche: el equipo de Arruabarrena falló goles hechos, sumó otro tiro en el palo y dejó escapar la chance de construir una diferencia definitiva. Para colmo de la visita, Piero Maza le mostró la segunda amarilla a Dairon Mosquera y lo dejó con nueve futbolistas; tanto el defensor como Báez quedarán suspendidos para la vuelta. Aun con todo a favor, el 3 a 1 no se modificó.
Luces y sombras con el contragolpe
La alegría por la victoria no tapó algunos chispazos de Recoleta. Aunque jugó gran parte del encuentro en inferioridad numérica, el conjunto paraguayo generó contragolpes veloces que inquietaron a la defensa boquense. Esa fragilidad a la espalda es el principal llamado de atención de cara a la revancha, en la que el rival deberá salir a proponer y contará con el aliento de su gente.
La vuelta se disputará el martes 18 de agosto a las 19 horas de Argentina en el Estadio Defensores del Chaco. Boca viajará a Paraguay con dos goles de ventaja en el global y con dos hombres de ventaja por las suspensiones de Báez y Mosquera, pero con el recuerdo fresco de los contragolpes que lo dejaron expuesto. El Xeneize, que volvió al triunfo después de su compromiso por el torneo local, deberá administrar la diferencia en un escenario siempre hostil para los equipos argentinos.
