(BUENOS AIRES).- Deportivo Recoleta perdió 3-1 con Boca en el estadio Tomás Adolfo Ducó, por la ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana, pero encara la revancha en Paraguay con la convicción de revertir la serie y meterse en los cuartos de final. El cuerpo técnico considera que la diferencia no es definitiva y prepara el partido para poner contra las cuerdas al equipo argentino.
El desarrollo en Buenos Aires tuvo un quiebre claro. Recoleta arrancó en ventaja con un gol de Pedro Ríos e incomodó a Boca durante buena parte del primer tiempo, pero las expulsiones de Wilfredo Báez y Dairon Mosquera lo dejaron con nueve jugadores. Con superioridad numérica, el equipo dirigido por Rodolfo Arruabarrena lo dio vuelta con goles de Santiago Ascacíbar, Milton Delgado y Leonel Flores.
La preparación para la revancha
En Recoleta sostienen que la eliminatoria sigue abierta. El entrenador transmitió tranquilidad y convencimiento a sus futbolistas: el mensaje apunta a no pensar en lo ocurrido en Buenos Aires y a concentrarse en los 90 minutos que quedan. La intención es salir a jugar sin complejos, con la certeza de que todavía hay margen para modificar el destino de la serie.
La localía ocupa un lugar central en el plan. Recoleta quiere marcar rápido, mantener la concentración y llevar a Boca a un escenario de máxima tensión. La búsqueda pasa por incomodar al equipo argentino desde el comienzo y forzar un trámite favorable ante su gente.
El plantel también contempla la posibilidad de una definición por penales. Por eso practicó remates desde los doce pasos durante la preparación. Recoleta ya avanzó a octavos por esa vía y no quiere dejar ningún detalle librado al azar.
El cálculo de la serie
El cálculo es concreto: Recoleta necesita dos goles para igualar el marcador global y tres para remontar sin depender de los penales. La diferencia favorece a Boca, pero el equipo paraguayo se aferra a cambiar la historia en su primera participación en la Copa Sudamericana.
En el plantel mantienen la confianza intacta en poder revertir la serie y conseguir una clasificación histórica. El club está disputando una instancia sin precedentes en su primera participación en el torneo continental, y esa condición alimenta la motivación del grupo para demostrar que puede competir frente a uno de los equipos más importantes del continente.
Boca llegará a Paraguay con ventaja, aunque sin la clasificación asegurada. Recoleta ya mostró en Buenos Aires que puede complicar cuando impone su intensidad, y el escenario de la revancha podría aumentar todavía más la presión sobre el equipo argentino. El conjunto paraguayo saldrá a buscar la remontada desde el primer minuto para convertir la noche en un hito de la Sudamericana.
