(BUENOS AIRES).- «Movete, Boca, movete…», entonó durante cuatro minutos seguidos la hinchada xeneize apenas arrancado el partido. A los cinco minutos de juego, Boca ya perdía 1-0 contra Deportivo Recoleta en el Estadio Adolfo Ducó, por la ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana, y la tribuna hizo oír su descontento de manera categórica.
El equipo dirigido por Rodolfo Arruabarrena, que solo ganó uno de los últimos cinco encuentros que disputó, recibió un cachetazo tempranero que descolocó cualquier plan inicial. Pedro Ríos capturó un rebote dentro del área y sacó un remate que, con un desvío incluido, venció la resistencia de Álvaro Montero para adelantar al conjunto paraguayo y desatar la bronca en las tribunas.
La jugada del gol se originó en un contraataque que dejó muy mal parada a la última línea de Boca. Paul Charpentier, el delantero argentino, giró sobre sí y descolocó a los defensores en una salida deficiente. Un quite de Ayrton Costa en la maniobra terminó con la pelota en los pies de Ríos, quien remató desde fuera del área; el tiro se desvió en Leandro Lozano y penetró en la valla defendida por Montero.
La pelota ingresó por el primer palo del arquero colombiano y, si bien el gol se dio por un desvío, su respuesta dejó que desear una vez más. Montero sigue sin ganarse la confianza de los hinchas y volvió a ser blanco de críticas por el tanto encajado. El tanto significó el segundo grito sagrado de Ríos como futbolista profesional: el anterior lo había marcado en mayo por el mismo certamen, en el empate 2-2 ante Deportivo Cuenca.
El golpe inicial caló hondo en un equipo que arrastra un presente irregular. La renuncia de Arruabarrena ya había sido puesta en duda por los hinchas, y el arranque en falso frente a un rival de menor cartel tensó todavía más la cuerda. El canto de la tribuna durante esos cuatro minutos concentró el malestar acumulado en las últimas semanas, con un solo triunfo sobre cinco presentaciones como antecedente inmediato.
El desahogo en el complemento
El panorama cambió de forma rotunda en el segundo tiempo. Con un hombre de más por la insólita expulsión de Wilfrido Báez, Boca dio vuelta el partido en una ráfaga gracias a los goles de Santiago Ascacíbar y Milton Delgado, que bastaron para torcer la historia.
La remontada le da a Boca una ventaja relevante de cara a la revancha. El partido de vuelta se disputará el próximo martes en Paraguay, donde el equipo de Arruabarrena intentará sellar la clasificación a los cuartos de final.
