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“Es una estafa”: la frase que explota contra Riquelme ante la falta de plateas para ir al Ducó ante Vélez

 

El capitán argentino en el ojo de la tormenta.

 
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(BUENOS AIRES).- “Es una estafa”. La frase, lanzada por varios socios de Boca en las últimas horas, marca el pulso del enojo que desató la mudanza de la localía xeneize al estadio Tomás Adolfo Ducó de Huracán, obligada por los trabajos de resembrado en La Bombonera. Con el primer partido programado ante Estudiantes de La Plata, por una fecha pendiente del Torneo Clausura 2026, miles de abonados descubrieron que no tienen asegurada su ubicación y que un sistema de reserva puede terminar mandándolos a la popular pese a haber pagado platea durante todo el año.

La principal traba es la capacidad. Mientras La Bombonera dispone de más butacas y una estructura de plateas pensada para los abonados, el Ducó cuenta con alrededor de 48 mil lugares y una cantidad de plateas considerablemente menor. Por eso, muchos socios que durante la temporada abonaron sumas importantes para tener su lugar fijo deben hacer una reserva y, en muchos casos, resignar el sector que ocupan habitualmente.

Para los hinchas, la mudanza modifica de raíz las condiciones del abono que contrataron. “Es una estafa”, repiten, mientras cuestionan la organización del operativo y la falta de respuestas claras por parte de la comisión directiva que encabeza Juan Román Riquelme. El temor a terminar en la popular con un ticket de platea agravó aún más las críticas, ya que varios socios manifestaron su enojo por la posibilidad de perder el sector por el que pagaron todo el año.

A la incertidumbre por las ubicaciones se sumaron los reclamos logísticos. Muchos abonados remarcaron que en La Bombonera ya tienen aceitado el ingreso, el estacionamiento y la ubicación, mientras que en el Ducó todavía persisten dudas sobre los accesos, las puertas habilitadas y la distribución de los sectores.

La falta de precisiones sobre esos detalles cotidianos aumentó la tensión entre los hinchas, que venían de una rutina consolidada en Brandsen 805 y ahora enfrentan un escenario con más preguntas que certezas.

Otro punto de fricción es el mecanismo de acceso. En Brandsen 805, los abonados cuentan con su butaca asignada sin necesidad de trámites extra para cada partido; ahora, en cambio, Boca armó un sistema de reserva para ordenar la presencia de los hinchas en un estadio de menor capacidad, lo que rompe con la costumbre y obliga a una gestión adicional que muchos consideran un retroceso. Algunos socios señalaron que esta exigencia nueva contradice lo que pagaron y desdibuja los beneficios del abono anual.

La crisis reaviva la tensión entre la dirigencia de Riquelme y los socios, a quienes el propio club define como una parte fundamental de la vida institucional. Aunque el traslado responde a una razón deportiva concreta —preservar el césped de La Bombonera—, el conflicto por las plateas y las reservas abrió un nuevo frente de discusión puertas adentro del mundo xeneize, justo cuando el equipo necesita enfocarse en la competencia.

Con el duelo ante Estudiantes cada vez más cerca, la directiva deberá resolver los reclamos y dar precisiones para que el problema organizativo no opaque el regreso de Boca al Ducó. Mientras tanto, miles de abonados esperan respuestas y exigen que se respete el lugar por el que ya pagaron.