(BUENOS AIRES).- La tabla anual pasó a ser la gran prioridad de Boca en este segundo semestre. El club entiende que terminar en lo más alto de la clasificación acumulada no solo asegura un lugar en la Copa Libertadores 2027, sino que también "otorga un título oficial al equipo que finalice como líder al cierre del año", una consagración reconocida por la Liga Profesional.
Tras un inicio irregular en el Clausura, el triunfo frente a Estudiantes le permitió a Boca acomodarse en la pelea. El equipo dirigido por Rodolfo Arruabarrena alcanzó las 34 unidades en la tabla anual y quedó a solo tres puntos de Vélez, uno de los equipos que hoy ocupa puestos de clasificación directa a la próxima Copa.
La tabla anual reúne los puntos de las fases regulares del Apertura y del Clausura, por lo que cada partido del torneo local impacta de manera directa en la clasificación. Para Boca, mantener la regularidad se volvió un objetivo tan importante como avanzar en las copas que todavía disputa.
Esa lógica cambió la manera de encarar el semestre. A diferencia de los torneos de eliminación directa, donde un mal partido puede significar la despedida, la clasificación acumulada premia el rendimiento constante durante toda la temporada. Por eso, el cuerpo técnico considera fundamental sumar en cada presentación, sin importar el rival o la competencia.
Boca continúa en carrera en la Copa Sudamericana, el Torneo Clausura y la Copa Argentina. El calendario de agosto es exigente: además de los compromisos del torneo local, deberá disputar los octavos de final del certamen continental y seguir su camino en la Copa nacional. Cada encuentro del Clausura tendrá un impacto directo sobre la tabla anual, una clasificación que puede definir tanto el futuro internacional del club como la posibilidad de conquistar un nuevo título.
Rodolfo Arruabarrena y su cuerpo técnico trabajan en la administración del plantel para no resignar competitividad. La rotación de jugadores y la planificación física serán determinantes para sostener el nivel en un semestre cargado de partidos. La intención es llegar con un equipo competitivo a todas las competencias, pero sin perder de vista que cada punto en el campeonato puede resultar decisivo cuando llegue el cierre de la temporada.
Con varios frentes abiertos, el gran desafío de Boca será mantener la regularidad. La dirigencia y el cuerpo técnico tienen claro que terminar en la cima de la tabla anual puede representar un premio de enorme valor deportivo e institucional, y en este semestre ese "otro campeonato" ocupa un lugar central en la planificación del club.
