(BUENOS AIRES).- “Afortunadamente el cambio de localía termina mañana”, dijo Alejandro Veiga, prosecretario de Boca, a horas del último partido como local en el estadio de Huracán. El encuentro de este martes frente a Recoleta, por los octavos de final de la Copa Sudamericana, pondrá fin a una seguidilla de tres partidos fuera de La Bombonera que generó un fuerte malestar entre los hinchas.
La modificación temporal de la localía obligó al Xeneize a mudarse al escenario de Parque Patricios, un cambio que provocó críticas y enojo entre los socios. La Bombonera representa para el público boquense mucho más que una cancha, y la pérdida temporaria de la localía fue vivida como un trastorno difícil de asimilar.
Veiga no esquivó el tema y admitió la crudeza del descontento. “La gente nos puteó como nunca”, reconoció, y agregó que “por más explicaciones lógicas que des, la gente te va a putear igual”. Según el dirigente, no existe razonamiento que alcance a modificar el sentimiento del hincha que no puede ver a Boca en su estadio.
“Si yo no veo a Boca, te respondo con la ilógica y te puteo”, afirmó para dejar en claro que entiende la reacción. Sobre cómo sobrellevar ese momento, sostuvo: “Hay que fumarse la puteada, la gente está enojada, hay que fumársela y hay que asumirlo”. Y cerró esa idea con otra frase que sintetiza su postura: “Hay que abrazar a la gente y comerse la puteada que te darán”.
En paralelo, el club extendió un mes el abono y no cobró el adicional a los socios que asistan al partido, como paliativo. Sin embargo, Veiga subrayó que lo principal era aceptar las críticas sin excusas y acompañar el enojo con la misma naturalidad con que después se valora la vuelta a casa.
Las obras que quedan en La Bombonera
Más allá de las puteadas, el prosecretario defendió la obra realizada durante el parate de la localía. “Estos tres partidos serán una anécdota”, dijo, y enumeró las mejoras: el nuevo vestuario local, el vestuario y comedor femenino, el patio de comidas de la Platea L, el Salón Filiberto, la Playa 2, la Playa 86, el Hard Rock y el gimnasio de la calle Brandsen. También destacó los nuevos drenajes de la cancha y de Casa Amarilla, las modificaciones en la puerta de ingreso, el comedor de la pensión y la renovación estética general del estadio. “Eso quedará para toda nuestra vida porque La Bombonera es nuestra casa y la cuidamos”, aseguró.
Este martes, Boca recibe a Recoleta por la ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana, bajo la conducción de Rodolfo Arruabarrena. Será la última presentación como local en Huracán antes de regresar a su estadio. Para Veiga, mientras el malestar por la mudanza quedará en el recuerdo, las obras que enumeró permanecerán como el verdadero legado de este período.
