(BUENOS AIRES).- “Se merece la 10, tiene personalidad y no le pesa”. La frase es de Claudio Úbeda y apunta directo a Tomás Aranda, el juvenil que ya se puso la camiseta número 10 de Boca Juniors. En una entrevista con Fox Sports, el entrenador con recorrido en selecciones juveniles le dio un respaldo contundente al mediocampista y despejó cualquier duda sobre la responsabilidad que implica ese dorsal histórico.
Úbeda admitió que lo tomó por sorpresa la velocidad con la que Aranda ganó espacio en el primer equipo, pero no lo ve como algo desmedido. “¿Si me impacta que tenga la 10 tan rápido? Sí, pero se la merece”, explicó. El exfutbolista consideró que el chico reúne las condiciones técnicas y mentales para cargar con ese peso sin que le juegue en contra.
Uno de los puntos que más valoró fue la versatilidad del volante. “Es la posición en la que juega él: puede estar detrás del 9 o un poco más tirado sobre una banda u otra. Es su posición y es un gran jugador”, remarcó. En la misma línea, describió a un futbolista capaz de funcionar como enganche clásico o de abrirse hacia los costados según lo que pida el partido, una cualidad que, según su visión, no se limita a la técnica sino que incluye inteligencia para interpretar el juego.
El otro eje de su análisis fue la personalidad. Úbeda sostuvo que Aranda no se achica ante la exigencia de vestir la 10 de Boca. “Tiene personalidad, no le pesa. En una posición donde algunas veces la pelota quema y a él no le quema”, detalló, subrayando la templanza con la que maneja las situaciones de presión. Para el entrenador, esa frialdad, sumada a la lectura del juego, convierte al juvenil en un futbolista distinto dentro del plantel.
Para darle sustento concreto a sus elogios, el entrenador se apoyó en lo que mostró Aranda en el cruce ante Newell’s, cuando metió una asistencia clave para el empate parcial que terminó en el gol de Velasco. Allí destacó un rasgo que, según su mirada, marca la diferencia: la anticipación mental. “Es un jugador que sabe dónde está su compañero y gana un tiempo”, explicó, y remarcó la importancia de pensar la jugada antes de ejecutarla, un detalle que a menudo pasa desapercibido.
La irrupción de Aranda se da en un Boca que busca afirmar figuras y una identidad futbolística más clara. Que una voz como la de Úbeda —con experiencia en selecciones juveniles y mirada formadora— lo respalde sin matices consolida al pibe como la gran apuesta ofensiva del equipo.
Lejos de pedir calma, el respaldo de Úbeda refuerza la idea de que Aranda está listo para sostener la 10 con naturalidad. Su presente ya ilusiona y, para el entrenador, el pibe tiene margen para seguir creciendo sin que el contexto lo supere ni le pese la historia de un número que en Boca siempre cotizó alto.
