(BUENOS AIRES).- "Errores tontos, muy tontos". Rodolfo Arruabarrena eligió repetir esa frase una y otra vez después del empate 2-2 con Newell's en Rosario para describir el principal problema que observa en Boca: un equipo capaz de dominar y generar situaciones para ganar con tranquilidad, pero que en un puñado de minutos tira todo por la borda por desatenciones que ya dejaron de ser episodios aislados para convertirse en un patrón.
"Calientes estamos por la situación. Tuvimos 15 minutos de errores tontos, errores muy tontos a este nivel, situaciones que ya se repiten y cometemos errores que nos cuestan muy caros, errores tontos. No podemos jugar 65 o 70 minutos en un buen nivel y tener este tipo de distracciones en este nivel. Bueno, nada, eso…", explicó Rodolfo Arruabarrena con seriedad. Y las imágenes de los últimos tres partidos le dan la razón: con Newell's, con O'Higgins en Chile y con Deportivo Riestra en la primera fecha, el libreto de las desconcentraciones fue calcado.
En Rosario, el empate parcial de Newell's nació de otro saque de banda mal defendido. A los cinco minutos del segundo tiempo, Ascacibar quiso tirar una pared con Villa, la mandó afuera y el descuido de Boca fue total: había dos pelotas dentro del campo, el colombiano distraído sacando una, Blanco junto a un rival caído, Ascacibar lejos del receptor y Paredes metido en el área. El centro encontró a Cóccaro solo para el 1-1. Desde el banco, el DT explotó: "¡Son pelotudos!", gritó Rodolfo Arruabarrena cuando la pelota entró.
Esa secuencia remitió de inmediato a lo sucedido unos días antes en Rancagua, donde el error fue prácticamente calcado. La jugada arrancó con un lateral desde la izquierda, un mal despeje de Nicolás Figal y la pelota le cayó a Panchito González, que aprovechó la desatención para marcar el único gol del partido y llevar la serie a los penales. Román, al día siguiente, fue claro: "No te pueden hacer un gol de lateral. Si te lo hacen es porque no lo has hecho bien. Uno sabe que un gol de lateral no te lo pueden hacer. Mejorando esas cosas chiquitas, ayer (por el jueves) hubiéramos pasado. Nos hicieron un gol de lateral y sin eso no íbamos a penales", un mensaje que claramente no llegó a destino.
El problema tampoco empezó en Chile. En la primera fecha contra Deportivo Riestra, Boca recibió tres goles en el primer tiempo por fallas de desconcentración muy claras. El 1-0, a los siete minutos, nació de un saque de arco en el que los centrales no pudieron evitar que Alonso la peinara; después Braida perdió la marca y Sánchez empujó el cabezazo cruzado. En el segundo, Flores perdió en el primer palo con Celiz, Pellegrino no pudo con Quintana y Alonso apareció solo para mandarla al fondo de la red. Y en el tercero, tras un córner a favor mal resuelto, Alexander Díaz corrió de área a área para hacer un golazo con Blanco, Braida y Delgado mirándolo sin cortarlo, como observadores pasivos. Tras el 3-0, Rodolfo Arruabarrena fue captado haciendo un gesto con tres dedos en el banco: para algunos, señalaba los tres goles recibidos; para otros, apuntaba a los tres futbolistas que persiguieron a Díaz sin éxito.
"Por lo que veo son errores individuales, no es una línea que comete un error táctico. Sabía donde venía, con qué problemas me encontraba. No tenemos tiempo de trabajar, tendrán que ser de calidad más que de cantidad. Sabía que me iba a encontrar con un mes cargado de partidos. Y nos tenemos que enfocar en esos errores que nos están costando demasiado", completó Rodolfo Arruabarrena. La seguidilla de desatenciones, malas coberturas y desconcentraciones ya le costó puntos en los tres frentes.
Ahora, sin descanso, vienen Estudiantes, Vélez y Recoleta. Mientras el equipo no logre erradicar esas distracciones, cada buen pasaje futbolístico seguirá corriendo el riesgo de quedar opacado por esos "errores tontos, muy tontos" que tanto preocupan al Vasco.
