(BUENOS AIRES).- El caso del lateral uruguayo entró en una etapa nueva y esta vez el movimiento llegó desde Brasil. Según informó O Globo Esportes, Flamengo salió a buscar un club que se haga cargo del préstamo de Matías Viña, después de semanas en las que se había negado a aceptar su regreso anticipado.
La postura anterior del club brasileño era exactamente la opuesta. Cuando en Núñez intentaron cortar el préstamo antes de tiempo, del otro lado respondieron que no aceptaban la devolución y reclamaron el pago de la multa que el propio contrato estipula para una rescisión anticipada.
El motivo por el que el futbolista quedó al margen no tiene que ver con el rendimiento. El préstamo que se firmó en enero, por el que el club de Núñez desembolsó quinientos mil dólares, incluye una obligación de compra cercana a los cinco millones que se activa si el lateral alcanza la mitad de los minutos que juega el equipo durante la temporada.
La decisión de la dirigencia fue entonces mantenerlo lejos de la cancha. Apartado del plantel profesional y entrenando por separado del grupo, el defensor no suma minutos y esa cuenta no avanza, de modo que la compra obligatoria no llega a dispararse y el club se ahorra un desembolso millonario que no tenía previsto en su presupuesto para este año.
Por qué la salida quedó trabada de los dos lados
El problema es que ninguna de las dos puertas estaba abierta. Si el club rescinde el préstamo antes de diciembre debe abonarle al futbolista su salario hasta esa fecha, y además enfrentar la penalidad que reclama el club brasileño, de manera que cortar por lo sano termina resultando más caro que sostener la situación.
Por eso el futbolista quedó en un limbo hasta fin de año. Salvo que aparezca un acuerdo económico entre las partes, el lateral de veintiocho años seguiría perteneciendo al club de Núñez hasta diciembre sin poder ser utilizado por el cuerpo técnico y sin competencia oficial en todo ese período, en el peor escenario posible para un futbolista que necesita ritmo.
El movimiento de Flamengo puede ser justamente esa salida. Si el club brasileño consigue un tercer club dispuesto a hacerse cargo del préstamo, el futbolista recupera la posibilidad de jugar, la dirigencia de Núñez se libera del compromiso económico y el conflicto se destraba sin que ninguna de las dos partes tenga que pagar la multa.
