(BUENOS AIRES).- “Es una asquerosa, dice que quiere privacidad, que empiece por no usar mis bombachas, ya no las pienso volver a usar”, lanzó Sol Abraham en la casa de Gran Hermano: Generación Dorada, y desató un escándalo que terminó con la transmisión cortada y un anuncio de sanción por parte de la producción.
Todo ocurrió apenas un día después de que la competencia perdiera al último varón. La eliminación de Matías Hanssen el domingo por la noche no solo redujo la placa a nueve participantes, sino que marcó un récord para el formato a nivel mundial: por primera vez, la casa de Gran Hermano quedó integrada exclusivamente por mujeres. Sin embargo, la nueva dinámica no trajo la calma que muchas esperaban y las internas estallaron en cuestión de horas.
El detonante fue un cambio de habitación. Algunas jugadoras, encabezadas por Luana Fernández y Yanina Zilli, decidieron reorganizar los espacios para ordenar la casa, pero la movida generó el efecto contrario. Rápidamente aparecieron los reproches por la mugre y el desorden, y la discusión escaló hasta las prendas íntimas. Fue entonces cuando Sol, al hablar con Zilli sin notar que la otra afectada la escuchaba, lanzó la frase que desató el incendio: “Es una asquerosa, dice que quiere privacidad, que empiece por no usar mis bombachas, ya no las pienso volver a usar”.
La respuesta de Fernández fue inmediata y subió el tono de la pelea. “¿Qué hablás? Ridícula y sucia”, le respondió a los gritos. Lejos de esquivar el conflicto, Abraham siguió: “Demasiado bajo para mí. Sos una agresiva”. Con las pulsaciones al máximo, Luana metió un dardo personal sobre la economía ajena: “¿Qué? ¿Tener alguien con plata que te banque?”. La intervención de una tercera participante, Mariela, intentó en vano separarlas.
Molesta por el calificativo de “sucia”, Luana decidió pasar de las palabras a los hechos. Tomó una bombacha, caminó decidida hasta la cocina donde estaba Sol y se la mostró de cerca mientras lanzaba otra provocación: “¿La sucia no serás vos? Mirá, ¿te gusta?”. “Qué asco”, fue la reacción de Abraham. En ese preciso instante, cuando la tensión tocaba su pico máximo, las cámaras de Gran Hermano se cortaron, un recurso que la producción suele usar ante faltas graves al reglamento.
Cuando la señal volvió al aire, el enfrentamiento cuerpo a cuerpo ya se había disipado. Fernández estaba charlando en otro ambiente con Tamara Paganini, mientras que Sol apareció en el streaming más tarde y también se dirigió al confesionario. Fue en ese impasse cargado de especulaciones que Santiago del Moro publicó en sus historias de Instagram: “¡Hay sanción!”, sin dar nombres ni aclarar la falta, aunque todo apunta al cruce de la tarde. El conductor acompañó el mensaje con la frase “Hoy #GranHermano”.
Una semana cargada de tensión
El episodio se suma a una semana de mucha sensibilidad para el ciclo de Telefe. A la reciente salida de Hanssen, se le agrega la profunda emoción que causó la despedida de Juanicar, quien abandonó Gran Hermano para acompañar a su mamá Roxana en un delicado momento de salud. Ahora, la expectativa está puesta en la sanción que decida la producción, mientras el público evalúa si este terremoto en la casa de Gran Hermano termina jugándole en contra a alguna de las protagonistas en la próxima votación.
