(BUENOS AIRES).- “Viajo a París a comprar telas, a un barrio muy pintoresco cerca de Montmartre donde van los diseñadores más jóvenes de Europa.” —explicó Marcelo Polino, quien viaja por lo menos dos veces al año desde hace 15 años para comprar géneros importados y mandar a confeccionar su ropa a medida. El sistema también explica por qué Marcelo Polino tuvo que comprar una baulera en su edificio: no entraba una prenda más en su vestidor.
El vestidor reúne sacos exhibidos en percheros por temporada, como en una tienda especializada. La ropa la confeccionan Luisa y René, una pareja de sastres: “Toda la ropa me la mando a hacer por una pareja de sastres, Luisa y René. El corta y su mujer cose.” Los sacos quedan separados por temporada, en línea con el método ordenado que Marcelo Polino aplica a su guardarropa.
Los viajes tienen una frecuencia definida: Polino vuela por lo menos dos veces al año desde hace 15 años a los mercados de la capital de la moda para buscar telas y géneros importados. Cuando sale con ese objetivo, no compra otros productos, ni siquiera zapatillas. “No compro ni una zapatilla porque pienso: ¡Esto me va a ocupar lugar sobre lo que vine a buscar!.” A principios de 2019 estuvo en Europa y se trajo ropa para todo el año, antes de que se triplicara el dólar.
La confección a medida responde a una necesidad concreta: “La ropa de perchero no me queda bien porque soy muy flaco y como me gusta que me quede todo bien entallado necesito que me lo hagan sobre mí.” Marcelo Polino también explicó que incluso un saco que le encanta necesita algún ajuste o modificación. “Aunque vea un saco que me encante siempre hay que tocarlo o hacerle algo.” Esa elección le permite usar prendas adaptadas a su cuerpo.
La colección de moños ocupa un lugar central en el vestidor: tiene unos 700, guardados en cajas según el color, y los considera su prenda fetiche. “Tengo como 700, son mi prenda fetiche y siempre que la gente viaja me trae tres o cuatro.” Antonio Gasalla le trae varios desde Nueva York, mientras que Teté Coustarot también le llevó moños y Ángel de Brito le regaló una bolsa llena.
El accesorio se incorporó a su imagen de manera casual: Polino empezó a usarlo en el programa Soñando por cantar, de Marcelo Tinelli, y ese día triplicó la audiencia. Después, El ‘Chato’ Prada le indicó: “¡No vengas nunca más sin moño!.” A partir de entonces, algunas marcas le ofrecieron lanzar una línea propia. Polino también dona algunos de sus conjuntos a La Casa del Teatro, incluidos los que define como “más Polinescos”.
La temporada teatral en Mar del Plata terminó después de la desvinculación de Antonio Gasalla del espectáculo que compartían en el teatro Radio City. Polino describió el cierre: “Fue abrupto el final y me preocupé porque es mi amigo. Pero está muy bien, atendido por los médicos y ocupándose de su salud con los chequeos.” La obra tiene prevista una gira en Uruguay en abril, tal como estaba planeado.
