ESPECTÁCULO

Marta Fort contó 5 claves de su historia familiar y su dolor

 

Una confesión que todavía conmueve.

 
Marta Fort
Marta Fort

(BUENOS AIRES).- Marta Fort recordó que no pudo creer la noticia del suicidio de Gustavo Martínez, su tutor, cuando todavía era adolescente: pensó que se trataba de un chiste de mal gusto hasta que le avisaron que la policía había llegado al domicilio. El hecho ocurrió apenas cuatro días antes de que realizara un viaje para celebrar su cumpleaños número 18. A sus 22 años, la hija de Ricardo Fort se sinceró por primera vez en televisión, en el programa PH Podemos Hablar, sobre el impacto de esa pérdida.

Tras el fallecimiento de Ricardo Fort, Marta y su hermano Felipe quedaron bajo la tutela de su padrino, Gustavo Martínez, quien fuera expareja de su padre. Durante ese período, Gustavo comenzó a desarrollar la enfermedad de Alzheimer y fue perdiendo la capacidad de asumir ciertas responsabilidades cotidianas. Marisa, la cuidadora de la familia, tomó entonces las riendas del cuidado de los jóvenes.

Felipe fue quien le comunicó la noticia. Marta Fort recordó que al principio pensó que era un chiste de mal gusto y solo entendió la gravedad cuando le informaron que la policía había llegado al domicilio. Gustavo, además, siempre se había mostrado contrario al suicidio cuando veía casos similares en televisión, una actitud que para ella volvió el episodio todavía más desconcertante.

Marta recordó que Gustavo se quitó la vida arrojándose desde el balcón. La joven confesó que su muerte fue el momento más bajo de su vida y que resultó más dolorosa e impactante que la pérdida de su propio padre. La situación ocurrió antes de un viaje previsto para celebrar sus 18 años, que estaba programado apenas cuatro días después del suicidio.

Ricardo Fort sentía devoción por Felipe, mientras Marta tenía una relación especialmente cercana con Gustavo. Para ella, su padrino fue una figura paterna indispensable y alguien muy complaciente, que le brindaba un cariño que a veces le costaba recibir o comunicar con su padre. Gustavo volcó su afecto sobre Marta para evitar que se sintiera menos dentro de la dinámica familiar.

Marta y Felipe se enteraron bastante tarde de que eran millonarios. Gustavo y Marisa habían elegido criarlos con valores que les permitieran no normalizar el nivel económico de la familia, una decisión que, según Marta, influyó en cómo administra hoy sus recursos. La joven aseguró que cuida sus finanzas, evita despilfarrar y es consciente del valor real de las cosas. Al hablar de la riqueza, Marta dijo: “la plata no resuelve la felicidad”; también sostuvo que, en su caso, solo generó divisiones familiares y que cambiaría sus lujos por tener de vuelta a su padre Ricardo y a su padrino Gustavo.

Marisa es la niñera de toda la vida de Marta y la persona a quien ella considera su madre y madrina. Comenzó a trabajar con los mellizos en Miami cuando tenían apenas cuatro años y, tras la muerte de Ricardo Fort, decidió quedarse junto a ellos pese a no tener obligación legal. El día del suicidio de Gustavo estaba en Córdoba, pero manejó de inmediato hacia Buenos Aires para acompañar y resguardar a Marta Fort antes de su viaje. Después de atravesar un año con pensamientos muy negativos y un pozo emocional, Marta transformó su mentalidad, se mudó y afirmó que hoy está en su mejor momento personal, enfocada en su futuro trabajo, su vida y su propia familia.