(BUENOS AIRES).- «La Bestia tuvo tres chances clarísimas en apenas unos minutos y no pudo convertir», describió Ramiro Scandolo. Miguel Merentiel falló tres ocasiones claras en el primer tiempo de la visita de Boca a Newell's en Rosario, por el Torneo Clausura, y prolongó la sequía que le está costando al equipo la contundencia que supo tener.
La primera llegada de Miguel Merentiel fue a los 2 minutos de juego, cuando Gorosito desbordó y metió un centro al primer palo. «Merentiel anticipó a todos con un sutil puntazo, pero el arquero reaccionó con un reflejo extraordinario para evitar el 1-0», relató Scandolo. El uruguayo quedó a centímetros de romper la paridad.
A los 17 minutos, otra asistencia de Gorosito encontró a Miguel Merentiel entrando solo por el medio. «El cabezazo salió potente, con destino de red, pero reventó el travesaño. La pelota picó cerca de la línea y salió», detalló el periodista. Fue la imagen más repetida de la noche rosarina: la Bestia lamentando una chance que no entra.
La tercera ocasión llegó a los 20 minutos, después de una buena acción de Leonel Flores. «Merentiel se encontró con la pelota, que le rebotó y salió junto a un palo», agregó Scandolo. «Tres oportunidades muy claras desperdiciadas en un puñado de minutos.» Después de esas jugadas, el delantero no volvió a tener ninguna chance de gol y fue reemplazado a los 17 minutos del complemento por Milton Giménez.
Miguel Merentiel acumula 57 goles en 168 partidos con la camiseta de Boca y durante tres años y medio fue el futbolista más confiable del plantel en cuanto a presencia y aporte ofensivo, muchas veces jugando por afuera o acompañando a centrodelanteros como Darío Benedetto, Edinson Cavani, Milton Giménez o Adam Bareiro. Hoy el contexto es otro: ahora le toca ocupar el puesto de nueve de referencia justo en el momento en que la confianza parece evaporada.
Ante Newell's, Miguel Merentiel hizo exactamente lo que se había propuesto días atrás, cuando reconoció que el desafío en un equipo con extremos picantes como Sebastián Villa y Leonel Flores pasaba por permanecer más tiempo dentro del área para aprovechar los centros y los desbordes. «Atacó el primer palo, ganó de cabeza por el medio y apareció otra vez para definir dentro del área. El problema fue otro: ninguna terminó adentro», sintetizó Scandolo.
«Por ahora, el arco parece embrujado. Las jugadas están, los movimientos también. Lo único que falta es que la pelota vuelva a entrar», cerró el relato. La Bestia sigue corriendo, pero el gol le da la espalda.
