(BUENOS AIRES).- “Un mes pasó. Un mes de aquella final. Un mes de la mentira, de la operación y de una campaña miserable para instalar que esta Selección se había entregado”, escribió Claudio “Chiqui” Tapia, quien publicó el mensaje en sus redes sociales un mes después de la final del Mundial 2026, perdida por Argentina 1-0 ante España. El presidente de la AFA cuestionó las teorías conspirativas que sostuvieron que la Selección había entregado el partido y reclamó que quienes realizaron esas acusaciones se hagan cargo de sus palabras.
La final del Mundial 2026 terminó con la derrota de Argentina ante España, que se consagró campeón. El seleccionado argentino había conseguido siete victorias en los ocho partidos disputados durante el torneo y solo cayó en la definición. La actuación en ese encuentro generó críticas y, con el correr de los días, aparecieron versiones en redes sociales que pusieron bajo sospecha al plantel y al cuerpo técnico.
Tapia cuestionó que la sospecha sobre la Selección se hubiera instalado sin pruebas y planteó que la acusación excedía una crítica futbolística por una derrota. Para el presidente de la AFA, señalar a los jugadores como responsables de haber entregado el partido implicaba una acusación de otra naturaleza. “De tratar a los jugadores de la Selección de traidores no se vuelve”, sostuvo.
El dirigente remarcó que el paso del tiempo no borraba lo ocurrido y que quienes difundieron la versión no habían pedido disculpas públicamente. Tapia reclamó explicaciones a quienes señalaron al plantel por el rendimiento mostrado ante España. Su planteo fue que reconocer un error forma parte de la grandeza y que pedir disculpas no debería verse como una concesión cuando se acusó sin presentar pruebas.
Los jugadores de la Selección ocuparon el centro de la defensa que hizo Tapia. El titular de la AFA recordó que el grupo había llegado a la definición después de ganar siete partidos del Mundial 2026 y que, según su mirada, los futbolistas dejaron todo durante la competencia. “Porque ellos saben lo que hicieron aquel día. Saben cuánto dejaron en esa cancha. Y saben que, cuando terminó la final, no le debían nada a nadie”, expresó.
El comunicado de Tapia buscó cerrar filas alrededor del plantel y separar la crítica deportiva de la acusación de una supuesta entrega. El dirigente defendió públicamente a los futbolistas y sostuvo que la derrota ante España podía discutirse desde lo futbolístico, pero no justificaba ponerlos bajo sospecha sin pruebas. Esa fue la línea central de su mensaje, publicado exactamente un mes después de la final.
La publicación reabrió un debate que había perdido fuerza con el paso de las semanas. Tapia volvió a poner el foco sobre una final que todavía genera repercusiones y sostuvo que el límite estaba en acusar a los jugadores sin pruebas. El reclamo quedó dirigido a quienes instalaron esa versión después de la derrota. “Los que dejaron el alma no tienen nada que explicar. Los que mintieron, sí”, concluyó.
