(BUENOS AIRES).- “Estamos trabajando para que Argentina en el Mundial 2030 juegue una fase entera acá”, dijo Claudio Tapia, presidente de la AFA. El dirigente confirmó que avanza en gestiones para que la Selección Argentina dispute una fase completa del Mundial 2030 en el país, más allá del partido inaugural simbólico ya previsto para Sudamérica.
La iniciativa se enmarca en la candidatura que integran Argentina, Uruguay y Paraguay para celebrar el centenario del primer Mundial disputado en 1930. En ese contexto, el país busca tener un peso significativo en la logística y el desarrollo del torneo, más allá de la sede compartida con otros continentes.
La intención es que la Selección no solo juegue el encuentro inaugural conmemorativo, sino que permanezca en territorio argentino durante una etapa completa de la competencia. Tapia explicó que la idea apunta a que el combinado nacional tenga un rol protagónico dentro de la organización compartida del certamen.
“Será a costo cero”, afirmó Tapia sobre el financiamiento, en un intento por llevar tranquilidad ante el debate que suelen generar las inversiones en megaeventos deportivos. Según detalló, el objetivo es que este proyecto no implique un gasto para el Estado.
El titular de la AFA también dejó entrever una ambición personal ligada al proyecto. “Me gustaría ser el presidente en el próximo Mundial en Argentina”, manifestó. La frase no solo expresa su deseo de continuidad al frente de la asociación, sino también su intención de liderar un acontecimiento histórico para el fútbol nacional.
La posibilidad de que la Selección Argentina dispute una fase completa en casa entusiasma a los hinchas. Permitiría ver a figuras como Lionel Messi —si continúa su legado desde otro rol— o a las nuevas generaciones compitiendo en una Copa del Mundo en suelo argentino. No sería un detalle menor: implicaría vivir en el país el día a día del equipo durante toda una etapa de la competencia, con la carga emocional que eso supone para un seleccionado que arrastra una conexión profunda con su público tras la consagración en Qatar 2022.
Las gestiones de Tapia se dan mientras las negociaciones internacionales y la planificación del certamen siguen su curso. La candidatura sudamericana comparte la organización con otros continentes, pero la apuesta argentina es clara: ganar un protagonismo real en la logística y el desarrollo del torneo, y no limitarse a un rol testimonial.
El Mundial 2030 tendrá un formato inédito de sedes repartidas, en el que Uruguay albergará la conmemoración del centenario con un partido inaugural en Montevideo. En ese esquema, la gestión de la AFA busca que la Argentina reciba a la Selección por un período prolongado, con todo lo que eso movería en infraestructura, operación y movilización de hinchas.
Tapia, que conduce la asociación desde 2017 y fue reelecto hasta 2025, se ilusiona con llegar al frente de la AFA al momento del certamen. Su declaración sobre presidir la entidad durante un Mundial en casa refleja tanto una apuesta personal como la convicción de que el proyecto puede concretarse en los plazos previstos. Las negociaciones avanzan y las palabras del dirigente ya instalaron la expectativa de que la Argentina no sea un anfitrión meramente simbólico, sino un escenario con peso propio en la competencia.
