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El gesto de Paredes con Delgado: por qué le dio la cinta de capitán

 

El campeón del mundo explicó su decisión tras el triunfo ante Estudiantes y el juvenil de 21 años fue capitán por primera vez.

 
Leandro Paredes
Leandro Paredes

(BUENOS AIRES).- “Delgado es mi rueda de auxilio. Es un chico que trabaja mucho, es muy humilde, escucha mucho. Ojalá siga así, que tiene gran futuro”, dijo Leandro Paredes tras la victoria de Boca ante Estudiantes, y esa definición funcionó como la explicación perfecta del gesto que acababa de protagonizar: en el segundo tiempo, cuando el volante campeón del mundo dejó la cancha en el estadio Tomás Adolfo Ducó, le cedió la cinta de capitán a Milton Delgado, un juvenil de 21 años surgido en Boca Predio que por primera vez en su carrera portó el brazalete en Primera.

Leandro Paredes contó que la decisión no fue casual sino un reconocimiento concreto al trabajo diario del pibe. “Es un premio por lo que es para nosotros, por cómo se entrena, por lo que quiere al club”, agregó el cinco xeneize sobre el volante que ya estuvo en la prelista del Mundial y que, sin hacer ruido, se ganó un lugar en el plantel profesional a fuerza de regularidad, sacrificio y una capacidad de escucha que el propio referente del mediocampo destaca cada vez que puede.

El camino de Delgado no fue lineal. Con la llegada de Leandro Paredes pareció correr de atrás en la consideración, sobre todo porque Rodrigo Battaglia asomaba como el socio ideal para el doble cinco. Sin embargo, entre rendimientos desparejos y una lesión que marginó a Battaglia, Milton se metió en el equipo y no salió más. Ya lleva 28 partidos en lo que va de 2026 y ni siquiera la incorporación de Santiago Ascacibar —quien entró por Sebastián Villa ante el Pincha— le movió el piso. Al contrario, armó un mediocampo de mucho despliegue junto a Paredes y al Ruso y volvió a ser una de las figuras de la noche.

La dupla que empieza a darle frutos a Boca: Paredes-Delgado

El gesto de la cinta es la postal más reciente de una sociedad que se viene cocinando desde hace meses. Leandro Paredes lo apodó “Pulmoncito” y Delgado se convirtió en su ladero y en un auxilio permanente para todo el equipo. Pero la influencia del pibe ya excede a su propio rendimiento: así como el campeón del mundo fue una guía para él dentro y fuera de la cancha, Milton empezó a ocupar un rol similar para los más chicos que subieron hace poco, como Tomás Aranda, Leonel Flores y Camilo Rey Domenech, con quien compartió la mitad de la cancha en Parque Patricios.

La banca de Rodolfo Arruabarrena fue clave en ese crecimiento. Con la llegada del Vasco, que busca un Boca ofensivo y protagonista, Delgado siempre estuvo, incluso en los primeros partidos con cambio de esquema incluido. En el triunfo contra Estudiantes, los números respaldaron su actuación: fue el jugador que más duelos ganó, el que más duelos en el piso ganó y terminó con un 94% de precisión en los pases. “No me gusta hablar de un jugador en particular, pero a Delgado lo ven. Es un motorcito dentro del campo, pierde pocas pelotas y las que pierde las recupera. Es inteligente para cubrir espacios”, señaló el entrenador sobre el juvenil que por primera vez fue capitán.

Delgado ya había mostrado destellos con Fernando Gago, alternó con menos minutos durante el ciclo de Miguel Russo y fue de menos a más con Claudio Ubeda. Ahora, con Arruabarrena —que lo rebautizó “el Chelito”— se consolidó como titular indiscutido y se ganó un lugar especial entre los hinchas, que valoran su entrega, su sacrificio y esa regularidad de motor chiquito que no se apaga.

Leandro Paredes construyó con Delgado una dupla que hoy le da al equipo quite de pelota y contención en la mitad de la cancha. Milton, que se destacó con Gago, tuvo menos rodaje con Russo y fue de menos a más con Ubeda, encontró en el Vasco la confianza que necesitaba para afirmarse y en Paredes el socio ideal dentro y fuera del campo. Lo suyo ya no es una aparición: es la consolidación de un jugador que se afirmó como titular en un Boca que volvió al triunfo y que ahora prepara el próximo desafío con la certeza de que la sociedad Paredes-Delgado empieza a entregarle los frutos que el equipo necesitaba en la mitad de la cancha.