(BUENOS AIRES).- “Es riquísimo, se prepara a la noche para disfrutar a la mañana, aporta mucha energía y saciedad. Lo mejor: se conserva varios días”. Así presentan desde Pronto esta receta de tiramisú de avena sin cocción, una opción que resuelve los desayunos con sabor a postre pero sin encender la hornalla.
La avena trasnochada —los famosos overnight oats— ya era la aliada de quienes quieren comer sano y no tienen tiempo temprano. No requiere cocción: la avena se hidrata sola en la heladera mientras dormís y a la mañana entrega una textura cremosa, saciante y llena de energía. Esta receta con sabor a tiramisú, que se volvió rabiosamente viral, le suma café y cacao para que el desayuno tenga el sello de un postre.
Podés armar la receta en una fuente chica o en vasos individuales, lo que la vuelve práctica para llevar a la oficina o dejar lista la vianda. Además, se la banca hasta cuatro días en la heladera sin perder consistencia, así que con una sola preparación cubrís varios desayunos.
Ingredientes (para 4 porciones)
Para la base de avena y café:
1 y 1/2 tazas de avena instantánea
2 cucharadas de semillas de chía
1 y 1/2 tazas de leche (vacuna o vegetal)
1 taza de café listo, a temperatura ambiente
1 cucharada de cacao en polvo
1 cucharada de miel
1 cucharadita de esencia de vainilla
1 pizca de salPara la cubierta cremosa:
1 pote de yogur griego (natural o endulzado)
2 cucharaditas de esencia de vainilla
2 cucharadas de endulzante a gusto (miel, edulcorante o azúcar si el yogur es neutro)
Cacao amargo en polvo para espolvorear
La base se resuelve en un solo paso: poné en un frasco o recipiente hermético la avena, la chía, la leche, el café, el cacao, la miel, la vainilla y la sal. Mezclalo bien con una cuchara hasta integrar todo, tapalo y lleválo a la heladera como mínimo cuatro horas, aunque lo ideal es dejarlo toda la noche.
Cuando la base ya tomó cuerpo, integrá el yogur griego con las dos cucharaditas de esencia de vainilla y el endulzante en un bol aparte. Volcá esa crema sobre la avena hidratada, cubrí toda la superficie y, justo antes de servir, espolvoreá abundante cacao amargo con un colador fino. Ese polvito oscuro sobre el blanco del yogur es lo que le da el carácter visual y de sabor típico del tiramisú.
Las semillas de chía, además de sumar fibra y omega 3, absorben el líquido y le dan esa consistencia tipo mousse tan característica. Si te gusta la textura crujiente, podés intercalar chispas de chocolate amargo o nueces picadas entre la capa de avena y la de yogur. La preparación aguanta impecable hasta 4 días en la heladera, así que podés hacer 2 o 3 frascos juntos a principio de semana y tener el desayuno resuelto. Un postre saludable, sin horno y con toda la onda del café.
