(BUENOS AIRES).- "No te pueden hacer un gol de lateral", estalló Juan Román Riquelme, presidente de Boca Juniors, después del agónico pase a octavos de final de la Copa Sudamericana 2026 frente a O'Higgins. El Xeneize avanzó por penales, pero el rendimiento del equipo dejó un sabor muy amargo en el máximo dirigente, que cargó contra los jugadores por las distracciones defensivas y dejó en claro que la clasificación no tapa las falencias que se observaron durante los 90 minutos en Chile.
El gol del conjunto chileno nació de un lateral lanzado al área, una secuencia que desnudó fallas en la marca y la concentración. Para Riquelme, ese tipo de situaciones "son inadmisibles en un equipo que pretende pelear por un título internacional", repasó con visible fastidio. El presidente sostuvo que esa acción refleja errores de funcionamiento que no tienen relación con el aspecto anímico ni con la confianza del plantel.
Las cuentas pendientes de Boca
Riquelme remarcó que se trata de cuestiones tácticas y de concentración que deben corregirse cuanto antes para evitar complicaciones en las próximas instancias del torneo. "Los propios futbolistas deberán realizar una autocrítica puertas adentro", señaló, y dejó claro que el alivio por la clasificación no alcanza: Boca está obligado a elevar su nivel si quiere competir seriamente por la Copa Sudamericana.
El equipo fue superado en varios tramos del partido, no pudo controlar el desarrollo y dependió de la tanda de penales para esquivar una eliminación que estuvo muy cerca de concretarse. La actuación generó inquietud entre los hinchas y motivó un fuerte llamado de atención del propio presidente, que consideró inadmisible que un gol llegue desde un lateral cuando se aspira a pelear un título internacional.
Pese a las críticas, Riquelme valoró haber superado una serie tan exigente y destacó que el grupo puede fortalecerse desde lo emocional. Sin embargo, sostuvo que el trabajo diario será fundamental para elevar lo que se vio en Chile y para que la clasificación no tape los baches defensivos que dejaron expuesto a Boca durante buena parte del encuentro.
Con el boleto a octavos asegurado, el equipo ya mira el próximo desafío continental. El mensaje presidencial fue nítido: clasificar no basta si el rendimiento no está a la altura de la historia del club. Las próximas presentaciones serán el examen para comprobar si la autocrítica se traduce en mejoras concretas adentro de la cancha.
