(BUENOS AIRES).- “A River lo han perjudicado en los últimos cinco partidos. Es evidente, no se puede tapar el sol con la mano. Todos vemos lo mismo. Hay manoseo de todo tipo y color, es hacia todos. Esperamos que encuentren un límite en cuanto a la vergüenza. La tolerancia está agotada, pero la dignidad de River no se negocia y la vamos a cuidar siempre”, dijo Stefano Di Carlo, presidente de River, al reclamar por los arbitrajes y profundizar la disputa con la AFA. La acusación llegó después de la derrota ante Tigre y se sumó al conflicto institucional que el club había expuesto públicamente el 5 de marzo de 2026.
El comunicado oficial de River del jueves 5 de marzo expuso sus diferencias con la AFA y marcó un punto de quiebre en el vínculo. El club señaló que “en el actual funcionamiento no existen las garantías procedimentales necesarias para asegurar un proceso claro y previsible en la toma de decisiones de ese cuerpo”. La conducción también defendió “la necesidad de consolidar una competencia profesional con un torneo de 20 equipos”.
Stefano Di Carlo advirtió que River dejaría de participar de las reuniones del Comité Ejecutivo “hasta tanto no se corrijan los mecanismos mencionados”. La decisión ubicó al club como la tercera institución que manifestó públicamente su distancia de la gestión de Claudio Tapia, después de Talleres y Estudiantes. Ningún representante de River asistió a la primera reunión del Comité Ejecutivo posterior al Mundial de los Estados Unidos.
El vínculo entre Di Carlo y Tapia
Claudio Tapia describió el vínculo con Stefano Di Carlo con una frase: “Con Stefano (Di Carlo) hace un tiempito que no hablamos…”. El presidente de la AFA marcó una diferencia con su relación con Juan Román Riquelme, presidente de Boca y vicepresidente primero de la entidad: “Con Román tengo contacto, hablamos, viene bastante seguido”. Tapia también dijo que mantiene diálogo con Ignacio Villarroel, vicepresidente segundo de River, con quien había hablado durante el Mundial.
Ignacio Villarroel aparece como el nexo institucional entre las partes, aunque el contacto es limitado. El dirigente de River ocupa uno de los seis cargos de vicepresidente de la AFA y sostuvo en noviembre de 2025 que el club no había votado el reconocimiento de Rosario Central: “River no votó porque no hubo votación. En la reunión se mencionó un reconocimiento a Rosario Central, pero no se puso formalmente a consideración”. Esa posición se alineó con un comunicado de Estudiantes de La Plata.
La disputa también arrastra un desacuerdo sobre el formato de los torneos. En diciembre de 2023, Jorge Brito cuestionó la estructura vigente: “No me gusta. Debemos ir a un torneo de 20 equipos, pero es una batalla perdida”. Pablo Toviggino respondió desde la AFA: “¡Qué raro! ¡River festejó los campeonatos que ganó con este formato! No sólo eso, también avaló en reuniones y asambleas este tipo de Torneo y Copa, sin proponer nada diferente. Ahora que no llega a la final, ¡desmerece a otros clubes que sí llegaron! ¿Curioso no? En fin…”.
La tensión tuvo una expresión pública en el estadio Claudio Tapia, durante Barracas-Rosario Central: una bandera llevó la inscripción Di Carlo Chilindrina mientras se realizaban fuegos artificiales por el estreno del sistema lumínico. En el Monumental, más de 80 mil personas habían cantado contra Chiqui Tapia durante el triunfo de River ante Argentinos; en ese partido, Tello no cobró inicialmente un penal que luego corrigió el VAR. La relación entre River y la AFA queda así condicionada a una eventual corrección de los mecanismos que Stefano Di Carlo cuestionó en marzo.
