(BUENOS AIRES).- Aníbal Moreno ya empezó a correr en el campo de juego y River apunta a que el volante central reciba el alta durante el parate por la fecha FIFA, con el objetivo de que Aníbal Moreno esté disponible para el regreso del torneo frente a Sarmiento, el 7 de octubre. De todos modos, desde el club prefieren no apurar los tiempos de una recuperación que se muestra compleja.
El diagnóstico de Aníbal Moreno es una protusión discal en la zona lumbar, entre la última vértebra y el sacro. Se trata de una afección en la que, producto de un esfuerzo, el núcleo del disco intervertebral se deforma y se extiende más allá del límite del hueso, sin romper el anillo fibroso pero causando mucho dolor, especialmente en la etapa inicial, la más intensa, que es la que está atravesando el jugador.
La molestia surgió en la previa del 3-2 ante Banfield, en el debut de Leonardo Ponzio como DT, tras la eliminación ante Independiente Santa Fe: Moreno paró la pelota en ese partido y fue bajado de la lista. Después de unos estudios, el cuerpo médico le indicó reposo deportivo para que no realice trabajos de impacto, con la idea de que la zona se desinflame y desaparezca el dolor que le impide entrenar con normalidad.
El tratamiento no es el de una lesión con tiempos de progreso o cicatrización calculables, sino que combina trabajos de kinesiología con ejercicios específicos en el gimnasio. Este domingo, Aníbal Moreno sumará su tercera semana fuera de las prácticas y sin poder jugar, un lapso casi equivalente al de un desgarro. La buena noticia es que evoluciona bien: ya corre en el campo y la intención es aprovechar los casi 20 días sin fútbol para subirle las cargas y probar si llega en condiciones a la lista de convocados ante Sarmiento.
Vera, el dueño del puesto mientras tanto
Mientras Moreno avanza en su recuperación, Fausto Vera se afirmó como titular en el rol de pivote desde la llegada de Ponzio y se transformó en uno de los puntos altos del equipo. La baja del número 6, de todos modos, acota las variantes del DT en esa posición a tres nombres: Vera, Mauro Arambarri, que ocupó ese rol en España, y Lucas Silva.
El panorama médico marca que, a menos que haya un cambio rotundo en su situación, Aníbal Moreno difícilmente retorne a las canchas durante septiembre o la primera mitad de octubre. Un escenario optimista lo tendría jugando en las instancias finales de la fase regular del Clausura, aunque sin certezas: desde el cuerpo técnico prefieren la precaución y no lo van a apurar, dado el contexto de la afección.
Moreno disputó 31 partidos en River desde su llegada en verano, procedente de Palmeiras, y no es la primera dolencia que enfrenta en el club: arrastró un esguince de rodilla que lo dejó mal para la final contra Belgrano, donde jugó infiltrado, y por esa lesión arrancó sin jugar el semestre. Mientras tanto, el equipo se prepara para Huracán, el rival del sábado, ante el cual Ponzio repetiría los mismos 11 por cuarto partido consecutivo, algo casi inédito desde que el club juega la Libertadores. Este jueves habrá práctica de fútbol, el viernes la concentración por la tarde y, después, el parate que Moreno quiere aprovechar para volver.
