BOCA JUNIORS

La peor noticia: todo lo que pierde Boca con Aranda afuera hasta 2027

 

La baja del juvenil altera el equilibrio futbolístico, la generación de peligro y las alternativas del equipo.

 
Tomás Aranda
Tomás Aranda

(BUENOS AIRES).- “La lesión de Tomás Aranda le mueve los cimientos a Boca.” — Ariel Senosiain resumió el impacto de la baja. La lesión modificó el armado de Boca Juniors: el juvenil era una pieza clave de un equipo que prácticamente estaba armado. Su ausencia afecta la estructura que reunía liderazgo, desequilibrio y frescura, por lo que el reemplazo no consiste solamente en ocupar un lugar dentro de la cancha.

La tríada que integraban Aranda, Paredes y Flores era una estructura que reunía tres aportes para Boca. “Porque en definitiva es el pibe que había cambiado a Boca, o que estaba cambiando a Boca, y formaba parte junto a Paredes y Flores de una tríada que le daba al equipo el liderazgo futbolístico y temperamental (el capitán), desequilibrio y concepto futbolístico (Aranda) y frescura (Flores, recién llegadito).” — Ariel Senosiain describió así el reparto de funciones. La ausencia de Tomás Aranda deja incompleta esa combinación: la conducción del capitán, el desequilibrio del juvenil y la frescura del recién llegado ya no conviven del mismo modo.

La generación de peligro era otro aporte que Boca pierde con la baja. Senosiain lo explicó de esta manera: “En primer lugar, porque es un jugador que aún en partidos irregulares, como el último, siempre da la sensación de un gol cercano.” La pelota en tres cuartos de cancha también abría una posibilidad permanente, porque, como señaló, “Si tenía la pelota en tres cuartos de cancha, algo podía llegar a pasar.” No hacía falta que el partido fuera regular para que la intervención de Tomás Aranda acercara una chance de gol.

Velasco, Palacios y Zenón aparecen como las alternativas que Boca tiene para cubrir la posición de Aranda. Senosiain lo precisó: “Segundo, es verdad que Boca tiene varios jugadores para esa posición: Velasco, Palacios y se podría agregar a Zenón como un volante ofensivo.” La cantidad de opciones no modifica la valoración que hace del juvenil: “El mejor de todos, con más herramientas, ha sido Aranda.” Su proyección económica también formaba parte de lo que Boca pierde: “Y el más barato de todos, para transformarse hoy en el jugador de mejor cotización.”

Flores también aporta la frescura propia de los juveniles, una cualidad que Aranda llevaba al equipo. Senosiain la ubicó como el tercer aspecto de la baja: “En tercer lugar, la frescura, eso que dan los pibes, que también aporta Flores.” La diferencia que marcaba Tomás Aranda también estaba en el efecto de sus actuaciones sobre el público: “Cuando un pibe juega como Aranda, juega para el impacto, para el público, juega mejor que cuando uno que no es pibe juega bien, Un buen partido de Aranda siempre va a ser mejor que un buen partido de otro.”

La dimensión emocional aparece como el cuarto elemento que Senosiain sumó al impacto de la lesión. “Y cuarto, en este tipo de situaciones, voy más a la sensación que otra cosa.” La respuesta inmediata que imaginó entre los hinchas de Boca quedó expresada en la pregunta “¿Otra vez mufados?”. El autor vinculó esa sensación con otros malos momentos y mencionó: “Desde el fallecimiento de Miguel Russo para abajo, muchas cuestiones.”

Los próximos partidos de la Selección amplían el impacto de la lesión, porque Aranda había generado ilusiones en ese ámbito. Senosiain cerró con una referencia al presente y al futuro: “Por eso es impactante la lesión, por lo que ocurre y también por el pasado y por el futuro, porque se vienen partidos de la Selección y en ese ámbito también ha generado ilusiones, hasta hacer imposible que uno no sienta empatía en este momento.” El análisis de Ariel Senosiain fue publicado el 26 de agosto de 2026, con Boca obligado a rearmarse entre esas alternativas y el lugar que deja Tomás Aranda.