(BUENOS AIRES).- «Acá cumplieron con la palabra, con todo lo que hablaron conmigo. En tres días se cerró todo, gracias a Dios». Esa frase de Marino Hinestroza al llegar a Vasco da Gama suena hoy con fuerza: el colombiano, que a principio de 2026 tenía todo acordado para ser refuerzo de Boca, se cruzará con el Xeneize en las semifinales de la Copa Sudamericana. El dardo del extremo apuntaba directo a las negociaciones eternas de la dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme.
El cruce se confirmó después de que Boca eliminara a Sao Paulo en cuartos de final: 2 a 1 en el global, con el 1-0 en La Bombonera y el empate 1 a 1 en el Morumbí. El equipo de Rodolfo Arruabarrena enfrentará al conjunto carioca con la ida prevista entre el 13 y el 15 de octubre en La Bombonera y la revancha en Río de Janeiro, entre el 20 y el 22 del mismo mes, con fechas y horarios aún a confirmar de manera exacta.
El pase que se cayó y el dardo del colombiano
Hinestroza era uno de los anhelos de Riquelme a comienzos del año. La dirigencia había ofertado a Atlético Nacional un traspaso de 5 millones de dólares y había acuerdo por las cifras del contrato con el jugador. Pero tanto el extremo como el club de Medellín terminaron eligiendo a Vasco da Gama, que aceleró a último momento y se quedó con su ficha en cuestión de días.
La caída del pase, en realidad, nació en Inglaterra, con un efecto dominó desde la Premier League. El Manchester City compró a Antoine Semenyo, del Bournemouth, por 87 millones de dólares, y los británicos buscaron el reemplazo en Rayan, figura del equipo brasileño, por quien desembolsaron 41 millones de dólares. Con esa plata en la billetera, Vasco pudo acceder a los pedidos de Atlético Nacional y frustrar la llegada del colombiano a Boca.
Antes de su presentación oficial en Brasil, el delantero dejó su descargo en redes sociales. La periodista Yoana Don escribió: «Se terminó la novela del verano. Qué bien le hubiera quedado la de Boquita a @maarii_angulo». Y Hinestroza le respondió con una frase reveladora: «Qué lindo hubiera sido», junto a un emoji de tristeza.
El presente del colombiano en Vasco, por ahora, no acompaña el capricho inicial: en 29 partidos no convirtió goles, apenas dio una asistencia y perdió la titularidad, con apenas 918 minutos en todo el año. En los cuartos de final ante Independiente Santa Fe jugó casi la totalidad de los minutos, aunque sin participación directa en los dos goles que clasificaron al conjunto carioca.
El duelo particular queda servido para las semanas del 14 y el 21 de octubre: el jugador que plantó a Boca contra el club que lo fue a buscar y no pudo cerrar. El ganador de la serie se meterá en la final del certamen, que se jugará en el Estadio Metropolitano de Barranquilla.
