ESPECTÁCULO

Wanda Nara y la noche de terror: el cuchillo de su hijo y el llanto

 

La empresaria brindó detalles del trauma psicológico que atraviesan sus hijos tras el asalto a su casa en Milán.

 
Wanda Nara
Wanda Nara

(BUENOS AIRES).- “Mi hijo más grande estaba con un cuchillo en la mano y me decía ‘mamá, la puerta, un cuchillo’. Quería dormir con un cuchillo en la mano porque todos sintieron impotencia”. La confesión de Wanda Nara sobre el violento robo que sufrió en su casa de campo de Milán expuso el profundo trauma psicológico que atraviesan sus hijos. La empresaria relató en diálogo con el programa Primicias Ya las secuelas que dejó el asalto en los chicos y cómo el miedo se instaló en la convivencia familiar.

“Me llegó un pedido de la licenciada que acompaña a las nenas, me dijo la psicóloga de las nenas que le mande todos los vídeos donde aparecen mis hijos porque encontraba en una de ellas un trauma grande de algo que también sucedió esa noche para ayudarla”, explicó Wanda Nara sobre el delicado estado emocional de sus hijas. La profesional que las asiste le solicitó material audiovisual para abordar una secuela puntual detectada en una de las nenas durante la noche del episodio.

Los hijos mayores fueron los más afectados por la irrupción violenta. “Primero quise tratar de tranquilizar a todos los chicos, los más grandes están súper asustados. Maxi se los llevó con él y están con sus hermanitos chiquititos, el lunes viene para acá a estar de vuelta conmigo, pero se fueron unos días con su papá porque estaban muy asustados, no dormían de noche”, detalló. La decisión de que pasaran un tiempo con su padre buscó aliviar el insomnio y el temor que les impedía descansar.

A la impotencia por no entender lo que ocurría se sumó un sentimiento de culpa en los más grandes. “Sentían que podrían haber hecho algo en ese robo o enfrentar a esta gente que entró en mi casa y todo este sufrimiento de las hermanas por sus documentos no hubiera pasado”, reveló Wanda Nara. Esa sensación de responsabilidad por lo sucedido a sus hermanas agravó aún más el impacto emocional de la noche.

En medio de la urgencia por contener a la familia, la mediática intentó sin éxito comunicarse con Mauro Icardi para informarle lo ocurrido. “Tiene tres llamadas mías y mensajes diciendo que por favor me llamara, que quería escribir para contarle esto. Nunca me contestó”, aseguró. La falta de respuesta del futbolista la obligó a canalizar el aviso a través de la persona que oficia de nexo entre ambos.

“Se lo comuniqué a Fernanda Matera, que es nuestra intermediaria, pero yo sentía que una urgencia así también tenía que venir desde mi lado y Fernanda me respondió lo mismo, que nunca tuvo respuestas de la escuela”, contó Wanda Nara. La situación reflejó la dificultad de establecer un contacto directo ante la emergencia familiar, incluso a través de los canales que suelen utilizar para las cuestiones de los chicos.

Más allá de las burlas o los comentarios en redes sociales que siguieron al episodio, la conductora dejó en claro cuál fue su prioridad desde el primer minuto: contener a los chicos. El relato íntimo del llanto, el cuchillo en la mano de su hijo y la asistencia psicológica en curso pintan un panorama de reconstrucción emocional que recién empieza.