Un equipo de veterinarios y especialistas argentinos trató con éxito a una perra que padecía una severa alteración cardíaca mediante la implantación de un marcapasos capaz de coordinar el funcionamiento de las dos partes principales del corazón. El procedimiento fue presentado como el primer reporte de estas características en América Latina.
La paciente era una perra mestiza de siete años y 16 kilos que sufría desmayos frecuentes. Los estudios revelaron que las señales eléctricas generadas en la parte superior del corazón no llegaban correctamente a los ventrículos. Como consecuencia, el órgano latía con extrema lentitud y, por momentos, dejaba de bombear sangre durante varios segundos.
Según el trabajo publicado por la revista especializada Clincardiovet en Agosto de este año, durante uno de los controles se registraron apenas 14 latidos por minuto. También se detectó una pausa de 11 segundos sin actividad en los ventrículos, coincidente con uno de los desmayos sufridos por el animal.
Ante la gravedad del cuadro, los profesionales decidieron colocarle un marcapasos bicameral. A diferencia de los dispositivos más sencillos, este sistema utiliza dos conexiones: una acompaña la actividad de la parte superior del corazón y la otra estimula los ventrículos. De esa manera, permite recuperar un ritmo más coordinado y cercano al funcionamiento natural del órgano.
La intervención se realizó en el Centro de Ciencias Veterinarias de la Universidad Maimónides, luego de los estudios efectuados en el hospital veterinario de alta complejidad WellVet, en la ciudad de Buenos Aires. El dispositivo fue colocado debajo de la piel, en un lateral del cuello, y conectado al corazón a través de la vena yugular. La paciente atravesó el procedimiento sin complicaciones.
Del caso participaron Cristian Daniel Rodríguez, Sergio Ferraris, Guillermo Belerenian, Carlos Adrián Perona, Fernando Daniel Lange, Sandra Fonseca, Agustina Covini y Ricardo Fabián Charubi. El equipo reunió profesionales dedicados a la cardiología veterinaria, la cirugía cardiovascular, la anestesia y el manejo de dispositivos cardíacos.
Los controles realizados dos semanas después y, posteriormente, al mes y a los seis meses confirmaron el correcto funcionamiento del marcapasos. Aunque los especialistas debieron ajustar la sensibilidad del dispositivo, no se registraron nuevas pausas cardíacas de importancia. Un año después de la intervención, la perra continuaba sin desmayos ni otros síntomas relacionados con su enfermedad.
Los antecedentes del marcapasos en la medicina veterinaria
La utilización de marcapasos en perros comenzó a documentarse en 1967 y, con el paso de los años, se convirtió en una alternativa capaz de prolongar y mejorar la vida de animales con graves trastornos cardíacos. Su desarrollo acompañó los avances de la cardiología humana y exigió una creciente especialización de los profesionales veterinarios.
Los marcapasos bicamerales representaron un nuevo salto porque permiten coordinar de manera más natural las distintas partes del corazón. Entre 1997 y 2004, especialistas de la Universidad Justus Liebig de Giessen, en Alemania, trataron con esta tecnología a 33 perros, según un estudio publicado en el Journal of Veterinary Internal Medicine.
Sobre esos antecedentes internacionales se inscribe el trabajo realizado en Buenos Aires. El procedimiento demuestra la capacidad de los veterinarios argentinos para aplicar una técnica de alta complejidad, reunir distintas especialidades y sostener el seguimiento de la paciente. Su presentación como primer reporte latinoamericano le otorga, además, un valor científico que trasciende las fronteras del país.
