BOCA JUNIORS

Mensaje a Riquelme: el refuerzo que costó millones y apenas está jugando con Arruabarrena

 

El Vasco eliminó a San Pablo en el Morumbí y acumula 17 partidos con una sola derrota, con la chance de sumar cinco estrellas antes de fin de año.

 
Juan Román Riquelme
Juan Román Riquelme

(BUENOS AIRES).- «Tenemos que salir campeón de algo». La frase de Rodolfo Arruabarrena tras la clasificación de Boca a las semifinales de la Copa Sudamericana condensa el presente de un equipo que recuperó el rumbo. El Vasco, en su segundo ciclo al frente del club, eliminó a San Pablo en el Morumbí y mantiene al Xeneize con vida en las tres competencias que disputa.

Los números acompañan el discurso: con Arruabarrena en el banco, Boca acumula 17 partidos con 10 triunfos, 6 empates y una sola derrota, además del pase a cuartos de final de la Copa Argentina ya asegurado. Leandro Paredes valoró la clasificación en Brasil con una reflexión que giró en torno a la «Prueba de madurez». El objetivo de fondo es cortar una sequía de tres años y medio sin títulos, con la chance de sumar cinco estrellas antes de fin de año.

El método del DT se basa en una idea simple: poner al que más rinde. Con esa lógica dejó en el banco a Sebastián Villa, el refuerzo de jerarquía que costó una suma millonaria, y le dio lugar a juveniles como Jagger Herrera, Leo Flores, Gorosito y Matías Satas, además de hacer debutar a Rodrigo Bacidalupe. La aparición de Leo Flores, con la falta de extremos para su debut ante Sarmiento, quedó como una de sus mayores certezas.

Villa, la apuesta de la dirigencia que resta

La llegada de Sebastián Villa fue la excepción dentro de un mercado de pases que en general funcionó. A Álvaro Montero y Leandro Lozano los pidió Arruabarrena, mientras que el colombiano y Enner Valencia los trajo la dirigencia. Villa llegó a Boca siendo figura en Independiente Rivadavia, pero no hace pie en este equipo, ni como titular ni como suplente.

Sus antecedentes tampoco ayudaban a la ilusión. El delantero se había ido del club al final del primer ciclo de Arruabarrena con dos causas penales en su contra, le hizo un juicio a la institución y emigró como agente libre. Antes de arribar en este mercado, incluso había señalado que no tendría problema en jugar en River, una declaración que luego intentó desmentir una vez que firmó su nuevo contrato.

El rendimiento hizo el resto del desgaste. Desde su regreso, Villa acumuló 15 partidos con apenas un gol y tres asistencias. El pasado viernes, ante Central Córdoba, fue titular en el equipo alternativo y no logró destacar; en el Morumbí, de los 15 jugadores de Boca que tuvieron minutos, quedó como el de peor rendimiento frente a un rival ya relegado al ataque, su mejor escenario por su velocidad en los contragolpes.

La dirigencia también dejó otras señales de contradicción en el mercado. No tiene lógica que haya aceptado a Valencia, ecuatoriano de casi 37 años, si justamente se había pedido la salida de Cavani (39) y de Ander Herrera (37). A eso se suman las ventas de Zeballos, Saracchi y Zenón, esta última señalada como innecesaria en plena seguidilla de partidos, que dejaron un plantel corto y limitado, con rotación escasa y el riesgo de lesiones que finalmente llegaron.

Resta ver cómo responde en los clásicos, el punto débil del Vasco en su primera etapa: perdió 8 de los 14 que disputó ante los otros cuatro grandes y solo ganó 3. En este nuevo ciclo apenas enfrentó a Racing, con empate 1-1. El domingo, Boca visitará a San Lorenzo por el torneo local, con la chance de reducir la diferencia en el historial y acercarse un poco más a esa consigna del entrenador: salir campeón de algo.