(BUENOS AIRES).- “por estas horas no debe descartarse que el partido decisivo cambie de día”, señaló Ezequiel Sosa. Boca podría jugar ante Banfield la semifinal de la Copa Argentina el 4 de noviembre, una fecha que estaba prevista para la final. La alternativa surgió por la falta de espacios en un calendario condicionado por la triple competencia.
La fecha del 4 de noviembre conserva por ahora su planificación original. Si finalmente se utiliza para la semifinal entre Boca y Banfield, la final deberá ser reprogramada y la organización tendrá que encontrar un nuevo día para el encuentro decisivo. La posibilidad todavía no fue confirmada oficialmente, aunque ya es analizada por las dificultades para ubicar el partido en una agenda con pocas alternativas.
Boca afronta compromisos en el torneo local, la competencia internacional y la propia Copa Argentina. Esa acumulación reduce el margen para sumar un partido de eliminación directa sin alterar la preparación del plantel. La planificación también debe contemplar la recuperación de los futbolistas y las condiciones necesarias para que el cruce se dispute sin ventajas deportivas.
La semana del 6 de octubre aparece prácticamente bloqueada para programar la semifinal. Banfield tiene previsto jugar el lunes 5, la Selección argentina debe presentarse el martes 6 y Boca tendría actividad el viernes 9. Insertar el encuentro entre esos compromisos complicaría la organización, la logística y el descanso de los jugadores.
El escaso margen entre partidos podría generar reclamos vinculados con la recuperación de los planteles. Una semifinal de la Copa Argentina se define en un solo encuentro y requiere una preparación específica, por lo que jugarla pocos días después de otros compromisos importantes aumentaría el desgaste. Esa situación también podría perjudicar el espectáculo en una etapa decisiva de la temporada.
La semana del 27 de octubre tampoco aparece como una solución sencilla. Boca pretende llegar descansado al Superclásico contra River, uno de los partidos más relevantes del calendario argentino. Ubicar la semifinal pocos días antes de ese duelo no sería la opción preferida del club por el impacto físico y emocional que puede provocar un cruce decisivo.
El 4 de noviembre comenzó a surgir como una alternativa porque permitiría ubicar allí la semifinal entre Boca y Banfield. El traslado, sin embargo, modificaría la estructura prevista para el certamen: la otra semifinal también debería ser coordinada y el partido por el título tendría que contar con una nueva fecha.
La reprogramación también alcanzaría a la otra semifinal y al partido por el título. Banfield, los restantes participantes, la organización de la Copa Argentina y las autoridades de seguridad deberán intervenir para establecer sedes, horarios y condiciones operativas. El objetivo es evitar ventajas deportivas y reducir los conflictos con otros acontecimientos.
Por el momento, la final sigue prevista para el 4 de noviembre y no existe una comunicación oficial que confirme el cambio. Se espera una resolución en los próximos días, cuando las autoridades terminen de evaluar las alternativas y definan si esa jornada será utilizada para las semifinales o mantiene su destino original.
