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Boca visita a Sao Paulo y vuelve a un estadio donde guarda un pasado glorioso

 

Tres de sus 18 estrellas internacionales nacieron en ese estadio, donde el Xeneize no pisa hace casi 20 años y donde vuelve esta noche por los cuartos de final.

 
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(BUENOS AIRES).- Boca vuelve esta noche al Morumbí, donde visitará a San Pablo en el partido revancha por los cuartos de final de una competencia internacional. El regreso xeneize a la mítica casa del Tricolor llega a casi 20 años de la última vez que un representativo del club pisó ese estadio, un suelo que guarda más buenos que malos recuerdos para la entidad de la Ribera.

El Morumbí es el estadio más importante de todo el estado de San Pablo y fue sede tanto de gestas del equipo multicampeón de Bianchi como de otras noches trascendentes del Xeneize. En ese gigante de cemento, levantado en el corazón de la región más poblada de todo Brasil, Boca ganó tres de sus 18 estrellas internacionales. Ese historial hace que muchos hinchas lo consideren, casi sin quererlo, una suerte de patio de casa.

La noche más recordada es la consagración en la Copa Libertadores del año 2000, la primera estrella fronteras afuera de aquel equipo que comandaba en la cancha Juan Román Riquelme, hoy presidente del club y presente junto al plantel en ejercicio de su rol. Esa final fue ante Palmeiras, con un Riquelme figura. Y en aquella campaña tenía un peso propio Rodolfo Arruabarrena, actual DT de Boca y uno de los referentes de aquel equipo: el lateral venía de convertir los dos goles en el empate en la ida en la Bombonera y jugaba sus últimos partidos con la camiseta de toda su vida, antes de irse a Europa para volver recién como entrenador.

Tres años después, el mismo escenario volvió a ser festín azul y oro. Marcelo Delgado, suplente aquella noche del 2000, fue esa vez titular, figura y goleador en la final ante Santos que le dio a Boca su quinta Copa Libertadores. El Chelo definió apenas pasada la mitad de la cancha y sin arquero para sellar el 5-1 de una serie en la que marcó tres goles en total.

La tercera alegría llegó en agosto de 2006, con la Recopa ante el propio San Pablo, cuando el Xeneize era campeón vigente de la Sudamericana y el local intentaba revalidar lo que hasta hoy es su último título en la Libertadores. Los héroes de esa noche fueron Martín Palermo y Rodrigo Palacio, autores de los goles del 2-2 que hizo valer la victoria del equipo del Coco Basile en la ida. Fue uno de los últimos festejos internacionales del club —faltaban aún la Copa del 2007 y la Recopa 2008— y la penúltima vez que Boca pisó ese césped.

La última visita

La despedida, en cambio, dejó un sabor amargo. Fue en 2007, también por la Copa Sudamericana, con victoria global de los paulistas, que eliminaron al equipo de Miguel Ángel Russo, que se preparaba para jugar en Tokio el Mundial de Clubes. En esa serie, y también en el torneo de diciembre, no estuvo Riquelme, recién consagrado como figura de la Copa ganada ese año.

El historial completo de Boca en el Morumbí se complementa con tres encuentros anteriores a la década del 2000: un empate 1-1 ante Corinthians por la Libertadores 1991, en una serie que el Xeneize definiría favorablemente en la Bombonera; una derrota 0-1 ante San Pablo por la Supercopa 1994 que igual alcanzó para clasificar a la final, luego perdida ante Independiente; y otro 1-1 contra el Tricolor por la Mercosur 1999, a meses de la final ante Palmeiras y con casi todo el equipo que se metería en la historia. En total fueron siete visitas: un triunfo, cuatro empates y dos derrotas, una de ellas sin consecuencias porque a Boca le sirvió para avanzar. Dos títulos inmensos en ese estadio explican por qué, para el hincha xeneize, el Morumbí siempre trae buenos recuerdos.