BOCA JUNIORS

Arruabarrena le dio un nombre a Riquelme para reforzar a Boca: «Es de emergencia»

 

El entrenador buscaba sumar creatividad y variantes para una zona clave, pero las dificultades económicas frenaron la operación.

 
Boca
Boca

(BUENOS AIRES).- Rodolfo Arruabarrena le señaló a Juan Román Riquelme que quería reforzar el mediocampo de Boca y puso a Matías Galarza como el nombre elegido para esa búsqueda. El entrenador consideraba necesario sumar un mediocampista que le diera más variantes al equipo, pero finalmente Boca no pudo quedarse con el futbolista, cuyo futuro tomó otro camino. Es de emergencia.

La intención de Arruabarrena era incorporar un volante ofensivo con características diferentes a las de las alternativas que ya tenía el plantel. El técnico buscaba una pieza capaz de manejar la pelota, asociarse con sus compañeros y generar juego en los últimos metros. Por eso, el nombre de Galarza volvió a aparecer cuando le planteó a Riquelme la necesidad de sumar creatividad para la mitad de la cancha.

El mediocampo de Boca contaba con Leandro Paredes, Santiago Ascacíbar, Milton Delgado y otras opciones. Aun así, Arruabarrena entendía que necesitaba ampliar las variantes y sumar competencia interna en una zona con futbolistas importantes. El cuerpo técnico también contemplaba que las lesiones y el desgaste podían generar complicaciones durante una temporada cargada de partidos.

Matías Galarza era una de las principales figuras de Talleres y estaba en el radar de Boca desde hacía tiempo. El volante ofensivo había despertado interés en mercados anteriores y su perfil coincidía con el tipo de jugador que pretendía Arruabarrena. Su capacidad para participar en la elaboración y aportar alternativas cerca del área lo convertía en una opción especialmente atractiva para el entrenador.

El interés de Boca por Galarza respondía, así, a una búsqueda concreta y no a la necesidad de sumar una alternativa más sin un perfil definido. Arruabarrena pretendía un futbolista que pudiera aportar creatividad, asociarse y generar juego, además de ampliar las opciones disponibles para la mitad de la cancha.

Los sondeos de Boca por Galarza no eran nuevos, pero nunca habían derivado en un acuerdo. Las dificultades para negociar su pase habían impedido que el mediocampista llegara a Brandsen 805. El interés volvió a tomar fuerza con el pedido de Arruabarrena, aunque la operación seguía condicionada por los obstáculos que ya habían aparecido en los contactos previos.

Talleres no tenía una postura sencilla para desprenderse de su figura. La situación de los derechos económicos de Galarza y la importancia que tenía dentro del equipo complicaban cualquier intento de salida. Boca, además, debía realizar un esfuerzo económico importante para sacarlo de Córdoba, mientras que la negociación entre las partes no presentaba un camino simple.

La dificultad no estaba solamente en la decisión deportiva de Talleres. La situación de los derechos económicos del jugador también condicionaba el avance de la operación y hacía más complejo alcanzar un acuerdo entre las partes. Por ese motivo, la llegada de Matías Galarza requería una inversión importante de Boca y una negociación que no encontraba una resolución sencilla.

El paso de las semanas modificó el escenario y Boca comenzó a evaluar otras alternativas para reforzar el plantel. La dirigencia buscaba una incorporación que encajara tanto desde lo deportivo como desde lo económico, por lo que el pedido de Arruabarrena quedó sujeto a las posibilidades que ofreciera el mercado.