(BUENOS AIRES).- «Es un trabajo conjunto con el club y la Generalitat de Catalunya, y esto es un trabajo de equipo». El concejal de Deportes del Ayuntamiento de Barcelona, David Escudé, celebró así la confirmación de la UEFA que designó al Camp Nou como sede de la final de la UEFA Champions League de 2029. El anuncio se hizo este martes 15 de septiembre y devuelve la final más importante del fútbol europeo a la ciudad condal casi tres décadas después de la última vez.
La decisión de la UEFA llegó después de que la candidatura de Barcelona compitiera con la de Londres y su estadio de Wembley, uno de los recintos más tradicionales del continente. Con la resolución, la ciudad catalana se asegura una noche de alcance mundial: millones de espectadores seguirán el partido por televisión y miles de aficionados de toda Europa viajarán para vivirlo en directo.
Detrás de la candidatura hubo un trabajo coordinado de varios meses. El FC Barcelona, el Ayuntamiento de Barcelona, la Generalitat y la Real Federación Española de Fútbol presentaron juntos su postulación y, en junio de 2026, el club entregó formalmente a la UEFA el dossier completo necesario para optar a la organización de la final. El proyecto puso el acento en la transformación del estadio y en su capacidad para albergar un evento deportivo de primer nivel.
Esa remodelación es uno de los grandes emprendimientos del Barça de los últimos años y dejará un estadio renovado con una capacidad final de aproximadamente 105.000 espectadores, una cifra que lo ubica entre los campos de fútbol de mayor aforo del mundo. La final de 2029 funcionará, además, como una especie de prueba de fuego para el nuevo recinto, justo cuando haya culminado su gran transformación.
El recuerdo de 1999
Para el Camp Nou, la designación tiene un valor simbólico especial: volverá a recibir una final de la máxima competición europea por primera vez desde 1999, cuando el Manchester United derrotó al Bayern de Múnich en uno de los partidos más recordados de la historia del torneo. Aquella noche, el conjunto alemán ganaba 1-0 prácticamente hasta el final, pero los ingleses marcaron dos goles en el tiempo añadido y dieron vuelta el resultado.
Escudé subrayó que la elección contribuye a volver a situar a la capital catalana en el «mapa como ciudad del mundo para acoger eventos deportivos y también para hacer deporte», después de haber acogido el Grand Départ del Tour de Francia en el verano de 2026. El concejal también recordó que la ciudad aspira a ser sede de la final del Mundial de Fútbol masculino 2030 y anticipó: «En esta línea, seguiremos trabajando para situar a Barcelona como ciudad referente deportiva a nivel mundial».
Más allá de lo deportivo, la final tendrá un impacto económico considerable para la ciudad: la llegada de hinchadas de todo el suelo europeo impulsa la actividad de hoteles, restaurantes, comercios y transporte, además de todo el negocio asociado al turismo de grandes acontecimientos. Queda mucho tiempo para conocer qué dos equipos disputarán el título, pero el escenario ya está definido: el Camp Nou, en Barcelona, en 2029.
