(BUENOS AIRES).- «Raphinha está jugando fantástico, a otro nivel. Es increíble. Si juega así, para mí es uno de los mejores jugadores del mundo», dijo Hansi Flick en la rueda de prensa previa al duelo con Levante. El brasileño respondió en la cancha: con dos asistencias en ese partido, Raphinha llegó a nueve participaciones de gol en LaLiga e igualó un registro de Lionel Messi en el Barcelona, que se impuso 4-2.
La marca tiene un antecedente preciso en la historia reciente del club. Desde 2017, ningún jugador del Barcelona había conseguido nueve participaciones de gol durante los primeros cinco partidos de una temporada de liga, y Raphinha se sumó así a Messi como los únicos en lograrlo. Las dos asistencias ante Levante llegaron en la primera mitad, en los dos primeros tantos del equipo, que se puso en ventaja dentro de los primeros 20 minutos.
El arranque de campaña del delantero sostiene números de cracks. Raphinha suma 8 goles en 5 partidos oficiales de la temporada 2026/27: seis en LaLiga y dos en la Liga de Campeones de la UEFA. Con esa producción lidera la tabla interna de goleadores del equipo, por delante de Lamine Yamal, con cinco tantos; Fermín López, con cuatro; y Karim Adeyemi, con dos.
La reconversión que cambió el equipo
La reubicación de Raphinha como delantero centro modificó su participación en el ataque y le dio una nueva vida a su juego. En ese rol, convirtió el primer gol del Barcelona tanto en LaLiga como en la Liga de Campeones de la UEFA, además de firmar un doblete ante Feyenoord en la competencia europea. En agosto, también fue elegido mejor jugador de LaLiga.
La movida de Flick no nació de una idea deportiva previa, sino de una emergencia. Las salidas de Lewandowski y Ferran Torres convirtieron el fichaje de un ‘9’ puro en una necesidad, pero el intento por Julián Álvarez falló y el técnico alemán debió buscar una solución interna. Lejos de lamentarse, ubicó a Raphinha en el eje de la delantera y, con Gordon, Lamine y Adeyemi en las bandas, el extremo brasileño pasó de su hábitat natural a convertirse en un finalizador del área.
El experimento parecía arriesgado, pero funcionó, y ahora el propio club enfrenta un dilema. Gabriel Jesús llegó para ocupar el centro de la delantera tras no poder ficharse a Julián Álvarez, aunque solo tuvo unos pocos minutos por el rendimiento del capitán. El debate está instalado en el barcelonismo: si mantener a Raphinha como falso ‘9’, si reubicarlo en la banda para darle lugar a Gabriel Jesús o si insistir en el mercado por Julián Álvarez.
Lejos de la cancha, la historia del brasileño explica su ambición. Raphinha creció en Restinga, una de las zonas más humildes y peligrosas de Porto Alegre, y pasó su infancia en una favela marcada por la pobreza, las drogas y la delincuencia. «Después del entrenamiento, me paraba en la calle y le pedía a la gente que me comprara algo para comer o un refrigerio. Algunas personas me ayudaban, otras me llamaban vagabundo sin rodeos», contó el jugador, quien también recordó que perdió a muchos amigos en el mundo del crimen y el narcotráfico, «amigos que eran mejores que yo en el fútbol». Hoy, su sueño está en la selección brasileña: ganar el Mundial, dijo, «sería el mayor logro de mi carrera y algo que llevaría con orgullo por el resto de mi vida».
