Chiche Gelblung tenía en Pilar, provincia de Buenos Aires, la quinta donde pasaba los fines de semana con su esposa, Cristina Seoane. El periodista murió el 9 de septiembre de 2026, a los 82 años. La propiedad se conoció por fuera y por dentro en 2014. Ese año el conductor abrió las puertas de la casa para una producción de la revista Caras. En las fotos apareció con su mujer, sus nietos y sus animales.
El parque rodeaba la vivienda. Tenía arboledas añosas y grandes espacios abiertos alrededor de la vivienda. En ese sector Chiche Gelblung mandó a construir un parque de juegos para los más chicos de la familia. El área tenía una casita de madera, hamacas y un tobogán, todo instalado sobre el césped. La casa tenía grandes ventanales que daban a ese jardín.
Los nietos de Chiche Gelblung en la quinta de Pilar
En 2014 los nietos del periodista eran tres. Isabel tenía 6 años, León tenía 2 y Camilo tenía 3 meses. La familia esperaba además a Benjamín, el hijo de Federico, uno de los hijos del conductor. Todos visitaban la quinta. «Mis nietos me rejuvenecen. Que se siga agrandando la familia es bárbaro», dijo Chiche Gelblung a la revista.
El periodista también habló de su rol de abuelo en esa entrevista. «Creí que los abuelos sufrían menos, pero para mí, es un doble peso», contó. Después explicó el motivo. «Tenés tu preocupación por los hijos más la preocupación por los nietos, la cabeza te trabaja el doble», dijo.
La quinta tenía además un quincho equipado para los asados familiares. Estaba ubicado al lado de la piscina. Los dos espacios se usaban para las reuniones de la familia. Ahí se hacían los asados cuando llegaban los hijos y los nietos del periodista.

Cuatro perros y dos gatas
En la quinta vivían también seis animales. Los perros eran cuatro. Nila era una basenji de origen egipcio. Lupe era una chihuahua. Cacho era un bulldog francés. Tito era un perro callejero. Los cuatro tenían el parque entero para correr. Las gatas eran dos, Roberta y Reina, y se paseaban por el interior de la casa. «Me encantan los animales. Es un afecto completamente diferente, totalmente incondicional, algo a flor de piel», dijo el conductor sobre sus mascotas.
Por dentro, la vivienda tenía muebles de época y una decoración de estilo cálido. Los ambientes eran confortables y estaban pensados para el descanso. Los ventanales integraban el jardín con los ambientes. Desde adentro se veían el parque y las arboledas.
La quinta de Pilar fue la casa de fin de semana de Chiche Gelblung y Cristina Seoane. Estaba lejos de la ciudad de Buenos Aires, donde el periodista trabajaba. Tenía parque con arboledas, juegos para los nietos, quincho y piscina. También tenía lugar para los cuatro perros y las dos gatas de la familia.


