(BUENOS AIRES).- Raphinha inició formalmente la negociación para renovar su contrato con el Barcelona: el director deportivo Deco y Alejandro Echevarría compartieron este mediodía una comida con el delantero brasileño en un restaurante de Castelldefels, un primer encuentro para sentar las bases de la extensión de un vínculo que corre hasta 2028. La cita, de tono informal, marcó el puntapié inicial de una operación que ambas partes encaran con buenas disposiciones.
El encuentro transcurrió en un clima claramente distendido: también estuvo presente Taia Belloli, mujer de Raphinha, un detalle que refleja la sintonía total entre el jugador y el club. La reunión parte, además, de la voluntad expresa del brasileño de seguir vistiendo la camiseta azulgrana, algo que facilita el camino hacia un acuerdo. El futbolista, por su lado, mantiene la mirada puesta en los objetivos de esta temporada, en la que ejerce como uno de los grandes capitanes del vestuario.
Raphinha negocia sin intermediarios
La negociación tiene una particularidad: Raphinha no cuenta actualmente con representante y es él mismo quien conduce personalmente las conversaciones sobre su futuro. El delantero participa de forma directa en las reuniones con el club y conoce cada detalle del proceso de primera mano. Lejos de ser una rareza, el caso se inscribe en una tendencia creciente de futbolistas que prefieren manejar sus asuntos contractuales sin intermediarios. Un antecedente con matices similares es el de Frenkie de Jong, quien cortó su relación con Ali Dursun tras algunas dificultades de comunicación con el club durante su propia renovación y después encargó la parte jurídica de sus asuntos a Sebastien Ledure.
Que Deco sea el interlocutor de la otra lado de la mesa suma un condimento particular: antes de convertirse en director deportivo del Barcelona, el portugués fue representante del propio Raphinha. Esa relación profesional terminó cuando el exfutbolista asumió sus responsabilidades en el club, aunque la buena sintonía personal entre ambos se mantuvo intacta con el paso del tiempo. Ese vínculo previo de confianza opera hoy como una base sólida para la negociación que recién comienza.
El momento deportivo del brasileño también juega a favor del club. Raphinha se transformó en una de las grandes sensaciones del inicio de temporada del Barcelona, con una capacidad demostrada para adaptarse a cualquier posición ofensiva y un rendimiento destacado como delantero centro. En apenas cinco partidos dejó muestras de un olfato goleador bien afinado y de su polivalencia ante cualquier decisión de Hansi Flick. El propio entrenador, consultado sobre el trabajo de mercado del club, señaló: «Deco está trabajando en ello».
Más allá del buen clima, desde el club no existe ninguna urgencia por cerrar el acuerdo: el contrato de Raphinha vence en 2028, por lo que todavía le quedan casi dos años de vínculo con la entidad blaugrana. Ese margen permite manejar la negociación sin presiones ni plazos ajustados, y avanzar paso a paso en cada punto de la extensión. La estrategia, en consecuencia, apunta a atar cuanto antes a una de sus grandes figuras, pero sin forzar los tiempos.
El punto de partida, en cualquier caso, es inmejorable: el Barcelona quiere seguir contando con su capitán y Raphinha quiere seguir en el Barcelona. Con esa doble voluntad sobre la mesa, todo apunta a que su contrato actual hasta 2028 se alargará próximamente, en una operación que consolida a la vez el presente deportivo del equipo y el futuro institucional de uno de sus referentes.
