(BUENOS AIRES).- «River no quiere que se vaya Santiago Beltrán, pero es muy difícil que se quede. Por ese motivo, ya comenzó a generar charlas con Yassine Bounou. Es el único arquero en la mira por parte del Millonario». La revelación es de Hernán Castillo y marca el rumbo que tomó River con su futuro inmediato bajo los tres palos: mientras intenta renovar a Santiago Beltrán, ya empezó a moverse preventivamente por un posible reemplazante.
El nombre del arquero titular empezó a sonar con fuerza después de que la dirigencia confirmara a Leonardo Ponzio en su cargo. Desde entonces, los encargados de armar el presente del plantel se anticiparon a posibles movimientos por las figuras del equipo, y Beltrán encendió las alarmas por un eventual traspaso a Europa.
El punto de partida de la novela es la cláusula de rescisión del arquero: 25 millones de euros. Ante ese número, Stefano Di Carlo puso en marcha las gestiones para renovar el contrato de Beltrán y elevar ese piso de cara a una eventual negociación. Según las últimas informaciones, la operación va por buen camino, aunque de igual forma no alcanzaría para bajar las expectativas de los equipos interesados en el jugador.
En el propio club, además, el pesimismo está instalado. «Nadie en River se anima a asegurar que Beltrán será el arquero a fines de 2027. Ya que dan casi por descontado que será protagonista de otro traspaso rutilante», revelaron desde TyC Sports hace algunas horas. Esa posibilidad, más allá de lo lejano del próximo período de transferencias, generó una cuota importante de preocupación puertas adentro de Núñez.
El único reemplazante en carpeta
Ante ese escenario, la dirigencia armó un plan alternativo. Castillo aseguró que River hará todo lo posible para convencer a Beltrán de quedarse, pero entiende que las propuestas superadoras desde Europa y el interés de los mejores equipos del mundo volverán la tarea casi imposible. Por eso, Bounou aparece como el único arquero apuntado para una eventual salida del titular.
La postura del club, en definitiva, combina dos frentes que se mueven en paralelo. Por un lado, la búsqueda de la renovación con una cláusula elevada, que funcione como filtro frente a las ofertas externas. Por el otro, el contacto inicial con Bounou, que permite a River no quedar desprotegido si finalmente llega una propuesta imposible de rechazar por el arquero o por la propia institución.
El contexto incentiva esa preparación anticipada. Desde Argentina ya empezó a palpitarse otra transferencia rutilante, de repercusión similar a la que tuvo como protagonista a Franco Mastantuono, y en Núñez son conscientes de que la salida de una figura de la jerarquía de Beltrán movería el mercado completo. El propio Castillo había adelantado que será muy difícil que el club pueda retenerlo, más allá de que desde la dirigencia se muestren firmes en su postura.
La novela del arquero, que sorprendió a todos incluso antes del comienzo del mercado de pases, seguirá avanzando en las próximas semanas. La renovación que impulsa Di Carlo y los contactos por Bounou marcarán el escenario con el que River llegue al próximo período de transferencias con su titular bajo los tres palos.
