(BUENOS AIRES).- “Yo lo conocí en un solárium, en una cama solar”, contó Yanina Latorre al recordar que el encuentro con Diego Latorre ocurrió a fines de 1993. Él había vuelto a la Argentina de vacaciones mientras brillaba en el Club Deportivo Tenerife de España, y ese cruce dio inicio a una historia de amor que lleva más de treinta años de matrimonio.
Yanina usaba entonces su apellido de soltera, Arruza, y estaba junto a su hermana Maite en el solárium. Diego las vio en las máquinas de cama solar, preguntó por ellas y se acercó a hablarle. Ella, según recordó, se mostró muy tímida frente al futbolista que intentaba conocerla.
La situación tampoco era sencilla porque Yanina estaba en una relación de idas y vueltas con un exnovio, con quien además estaba comprometida. A esa circunstancia se sumaba su desconfianza hacia los jugadores de fútbol. “Cuando lo conocí me gustó, me pareció bueno, simpático, pero era jugador de fútbol, para mí el jugador de fútbol era un hijo de p…, depredador mujeriego, que te usaba y te tiraba”, explicó.
La primera noche, los dos salieron a bailar en grupo a Tequila, aunque el vínculo no comenzó formalmente. Cuando Diego la invitó a una cita a solas, Yanina lo plantó con la excusa de que se le había muerto un familiar. El futbolista insistió varias veces antes de encontrar una oportunidad concreta para acercarse.
El contacto cambió durante las fiestas de ese mismo período. En Navidad, Diego le dejó a Yanina un mensaje grabado en el contestador para decirle que seguía pensando en ella. A comienzos de 1994 también la llamó para saludarla por Año Nuevo, un gesto que la conmovió y dio paso a un romance telefónico que duró meses antes de que volvieran a verse.
Yanina había terminado su relación anterior y comenzó a llamar todos los días a Diego. Los dos se pusieron de novios por teléfono y decidieron apostar por el vínculo pese a la distancia. Diego, que todavía desarrollaba su carrera en España, resolvió regresar a la Argentina para avanzar con la relación.
La pareja formalizó ese camino en agosto de 1994. Primero firmó el acta en el Registro Civil de la calle Uruguay y el 11 de ese mes celebró una fiesta que terminó marcada por un episodio inesperado: Yanina se descompuso durante la noche por la incomodidad de un vestido ajustado de Benito Fernández, los nervios y una cirugía estética reciente, y debió ser acompañada por Diego al hospital.
Con el tiempo, aquella historia iniciada en un solárium se convirtió en una de las parejas más duraderas del espectáculo argentino. Yanina Latorre y Diego Latorre también construyeron una familia con sus dos hijos, Lola y Dieguito, mientras cada uno desarrolló su carrera: él como comentarista deportivo y ella como panelista y conductora de televisión.
El matrimonio de Yanina Latorre y Diego Latorre celebra más de treinta años juntos. La relación atravesó una exposición pública constante y distintos episodios mediáticos, pero ambos mantienen su proyecto familiar y comparten parte de su rutina, viajes y vida cotidiana.
