(BUENOS AIRES).- “Vamos a ver que subimos”, dijo Rodolfo Arruabarrena al anticipar una posible convocatoria de juveniles. El técnico de Boca evalúa recurrir a futbolistas de la Reserva para que empiecen a tener actividad con el primer equipo, ante las lesiones en el plantel, aunque todavía no había nombres confirmados.
El escenario combina una baja confirmada con otra que aún estaba en evaluación. Tomás Belmonte sufrió una rotura de meniscos, mientras que el caso de Alan Velasco se presentaba como un posible pequeño desgarro. Arruabarrena planteó sumar juveniles ante ambas situaciones, pero no anunció quiénes ocuparían esos lugares ni qué nombres integrarían la convocatoria.
Arruabarrena llegó en julio y desde entonces mostró consideración por los juveniles de la Reserva. En ese período hizo debutar en Primera a Leonel Flores, Facundo Herrera, Matías Satas y Rodrigo Bacidalupe. Flores se destacó por su doblete y su debut con la Selección. También apostó de entrada por Tomás Aranda y le dio la camiseta número diez. La decisión de revisar alternativas juveniles ante las bajas sigue esa línea de trabajo de Arruabarrena, aunque todavía no se tradujo en una lista confirmada.
Las señales sobre los posibles nombres habían aparecido en las últimas semanas, a través de convocatorias y entrenamientos con la Primera. Algunos juveniles ya habían compartido prácticas con el plantel profesional, mientras que otros habían sido citados para un partido sin llegar al banco. Esos antecedentes muestran distintas formas de acercarse al equipo, pero no equivalían a una convocatoria confirmada. Hasta ese momento, tampoco se había definido quiénes se sumarían a la práctica.
Dos perfiles para cubrir las bajas
Lautaro Mendieta aparece como una alternativa para cubrir el lugar de Belmonte, aunque Arruabarrena no lo confirmó como reemplazante. El mediocampista se desempeñó como cinco, volante central y por derecha, y venía entrenándose con la Primera. Además, había sido convocado para la victoria ante Central Córdoba, pero no integró el banco de suplentes. Su llegada al área y su capacidad asociativa explican por qué aparece entre las opciones para ese puesto.
Franco Pérez ofrece otro perfil: juega de enganche y entrenó con el plantel profesional en más de una ocasión, aunque nunca integró una concentración. Es un volante zurdo de 1,90 metros y nacionalidad argento-colombiana. También es hijo de Omar, bicampeón de la Copa Libertadores con Boca, y recientemente le convirtió a River en el Superclásico de Reserva. A diferencia de Mendieta, no había sido citado para una concentración del equipo.
Boca tenía previsto volver a entrenarse el 4 de octubre en Ezeiza, después del día libre posterior al triunfo 3-0 sobre Unión. Esa victoria extendió el invicto del equipo a 16 partidos. En la práctica podían incorporarse más juveniles para aportar alternativas a Primera; Arruabarrena tendría entonces nuevas opciones para evaluar antes de definir quiénes se sumarían al grupo.
