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Mundial 2026 con emoción: De la Guerra de Malvinas al fútbol: la revancha que Maradona le dio a Argentina inolvidable

 

El 22 de junio de 1986, Diego Maradona anotó dos goles históricos frente a Inglaterra en el Mundial de México: la Mano de Dios y el Gol del Siglo, que llevaron a Argentina a semifinales y dejaron un legado imborrable.

 
Mundial 2026
Mundial 2026

(BUENOS AIRES).- “un poco con la cabeza y un poco con la mano de Dios”, dijo Diego Armando Maradona después de aquel partido. El 22 de junio de 1986, en el Estadio Azteca, el Diez firmó una actuación inolvidable que definió la historia del fútbol mundial. Frente a Inglaterra, por los cuartos de final del Mundial de México 1986, Maradona anotó dos goles de factura opuesta y selló el 2-1 que dejó a la selección argentina a un paso del título.

El resultado quedó en segundo plano frente a lo que ocurrió dentro de la cancha. Aquella tarde, Maradona no solo fue figura: fue protagonista absoluto de una historia que con el tiempo se convirtió en mito. La particularidad del encuentro es que, según distintas miradas periodísticas, se jugó “dos veces”: primero en el campo y luego en el relato, cuando el propio Diego ayudó a construir la leyenda que hoy sigue vigente.

A los 51 minutos del complemento, Maradona saltó junto al arquero inglés y conectó la pelota con la mano izquierda. El árbitro no advirtió la infracción y el tanto subió al marcador. Así nació el gol conocido como La Mano de Dios. El propio Maradona lo describió con una frase que se volvió eterna: “un poco con la cabeza y un poco con la mano de Dios”.

Cuatro minutos después llegó la genialidad pura. Maradona tomó la pelota en su propio campo, dejó en el camino a varios jugadores ingleses y definió ante el arquero para marcar el llamado Gol del Siglo. Ese segundo tanto está considerado uno de los mejores de todos los tiempos y condensó todo el talento de un futbolista irrepetible. Ese contraste —entre la picardía del primer gol y la genialidad del segundo— llevó a muchos a afirmar que en ese partido convivieron dos versiones del mismo jugador.

El contexto político potenció la epopeya. Apenas cuatro años antes, Argentina e Inglaterra se habían enfrentado en la Guerra de Malvinas, un conflicto bélico que caló hondo en la sociedad argentina. Para los hinchas, aquel partido no fue solo un duelo deportivo: significó una revancha simbólica cargada de emoción y orgullo nacional.

Argentina avanzó en ese Mundial y terminó consagrándose campeona, con Maradona como líder indiscutido. El título de 1986 consolidó al Diez como leyenda y marcó la cumbre de su carrera. Aquella actuación frente a Inglaterra se convirtió en el momento más representativo de un equipo que supo golpear en el escenario más alto.

A cuatro décadas de distancia, el recuerdo de aquella tarde sigue intacto. El fútbol argentino ya mira hacia el Mundial 2026 con la ilusión de escribir un nuevo capítulo en el país donde Maradona tocó el cielo con las manos. La sombra del Diez en México todavía guía el relato de quienes sueñan con una nueva consagración en suelo norteamericano, y el mito de aquel Argentina-Inglaterra resurge cada vez que la selección se prepara para un desafío de tamaño mundial. Incluso hoy, a casi cuarenta años de ese partido, el legado de Maradona sigue siendo objeto de análisis, homenajes y reconstrucciones que intentan explicar lo inexplicable: aquel día no solo se jugó un partido, se creó una leyenda.