(BUENOS AIRES).- Nicolás Otamendi rompió el molde de la conferencia de prensa tradicional con una declaración íntima y emotiva sobre el final de su ciclo en la Selección Argentina, justo cuando el equipo albiceleste empieza a delinear su camino hacia el Mundial 2026. Desde el predio de Ezeiza, el defensor habló con el corazón en la mano y dejó una frase que caló hondo entre los hinchas.
“Hoy no estoy pensando en que ya se termina. Si no que estoy viviendo el día a día y tratar de disfrutar”, expresó el zaguero ante los periodistas. Lejos de enfocarse en plazos o despedidas, Otamendi remarcó que su presente en el seleccionado nacional pasa por absorber cada concentración y cada partido como si fuera una experiencia única e irrepetible.
Ese mensaje tomó una dimensión todavía mayor cuando puso el foco en su vínculo con Lionel Messi, el capitán y emblema con el que compartió la totalidad de los hitos de esta era dorada. Con una mezcla de nostalgia y gratitud, el central sintetizó lo que significa para un futbolista atravesar más de una década al lado del rosarino dentro del plantel albiceleste.
“Voy a dejar de disfrutar haber compartido esas concentraciones con el mejor jugador de la historia”, afirmó Otamendi, en una declaración que explícitamente pone a Messi en la cima del deporte mundial. La frase no solo expone la admiración personal del defensor, sino también la conciencia de que una etapa excepcional está llegando a su fin.
El zaguero explicó que la convivencia en la Selección va mucho más allá de lo futbolístico. Destacó la importancia de los vínculos construidos a lo largo de los años dentro del vestuario, esos lazos que se forjan en las giras, los entrenamientos, las finales decisivas y los títulos que consiguieron juntos, incluida la Copa América y la Copa del Mundo.
Las palabras de Otamendi funcionaron como una muestra cabal del costado humano del plantel campeón del mundo, ese grupo que supo combinar un nivel competitivo implacable con una química personal poco frecuente en el fútbol moderno. Para el defensor, los recuerdos de las vivencias compartidas superan incluso a los logros materiales y forman parte central de su trayectoria profesional.
Con la mira puesta progresivamente en la gran cita del Mundial 2026, el mensaje del central dejó en claro que la generación que tocó el cielo en Qatar 2022 transita una recta final cargada de emociones. Ya sin la urgencia del resultado, Otamendi eligió sincerarse y poner en palabras lo que muchos hinchas intuyen: que cada partido de esta Selección empieza a tener, desde ahora, un gustito a despedida.
El defensor, de 37 años, viene de ser titular en la última doble fecha de Eliminatorias y todo indica que seguirá siendo una pieza de recambio confiable en la hoja de ruta hacia el Mundial 2026. Su vigencia y su ascendencia sobre el grupo lo mantienen como una voz autorizada dentro de un plantel que combina juventud y experiencia. Mientras los nuevos nombres empujan desde abajo, Otamendi se aferra al día a día sin apurar definiciones, consciente de que el reloj de una era irrepetible avanza sin pausa.
