(BUENOS AIRES).- Cocinar un día y solucionar la semana: 5 recetas perfectas para guardar y congelar
Prepará una cazuela, un guiso, un pastel, una tarta y una carne sazonada en dos horas y guardalas en la heladera o el freezer para comer sin repetir varios días. La propuesta es simple: cocinás un día y te olvidás del resto de la semana.
La clave está en elegir recetas que mejoren con el reposo y toleren la heladera o el freezer sin perder textura. Las cinco elegidas cumplen a la perfección: una cazuela de pollo con verduras que gana sabor al día siguiente, un guiso de garbanzos con chorizo colorado bien rendidor, un pastel de arroz cremoso y gratinado, una tarta de zapallo anco y puerro de temporada, y una paleta de cerdo a la cacerola que se desarma con el tenedor.
Las dos horas rinden si te organizás con dos hornallas: mientras la cazuela se hace a fuego bajo, podés dorar la carne para la paleta y armar la tarta. El pastel de arroz conviene dejarlo para el final y gratinarlo justo antes de guardar.
Cómo guardar todo sin errores
Para que duren, los recipientes herméticos de vidrio son los mejores aliados: no transfieren sabores ni retienen olores. Una vez que las preparaciones están completamente frías, las pasás a esos envases y van directo a la heladera. La mayoría de las recetas aguanta entre 4 y 5 días sin problema.
El guiso de garbanzos y la paleta de cerdo son los que mejor se llevan con el freezer y duran hasta 3 meses en porciones individuales. La cazuela no conviene congelarla con papa porque cambia la textura, pero si la preparás sin ese ingrediente y lo agregás fresco al recalentar, también entra en el lote de los aptos para freezer.
A la hora de recalentar, la vieja escuela es la que funciona: olla a fuego bajo con un chorrito de agua o caldo para guisos y cazuelas. La tarta y el pastel de arroz van al horno a 180°C unos 10 minutos o al microondas. Y un detalle no menor: nunca recalientes más de una vez lo que ya sacaste de la heladera.
La paleta de cerdo es la más versátil de las cinco recetas: podés usarla sobre una pasta, con un arroz blanco, sobre puré o hasta en un sándwich con mostaza. Una inversión de dos horas que te devuelve tiempo, plata y almuerzos caseros toda la semana. Probá la dinámica: una tarde en la cocina y chau estrés hasta el viernes.
