(BUENOS AIRES).- “El dolor persiste”. La frase que resume el presente de Adam Bareiro encendió las alarmas en Boca. El delantero paraguayo recibió el bloqueo lumbar que debía aliviarle la hernia de disco, pero la molestia no desapareció y en el club ya se trazó un ultimátum: si en los próximos siete días el síntoma no cede, la cirugía dejará de ser una hipótesis para convertirse en una decisión concreta.
Bareiro, de 30 años, arrastra una recuperación compleja que lo sacó de las canchas hace casi dos meses y medio. El cuerpo médico del club esperaba que la infiltración calmara la zona, aunque los especialistas consideran lógica esa respuesta inicial al tratamiento por el tipo de lesión que lo afecta. Los médicos le bajaron un mensaje claro al cuerpo técnico: hace falta una semana más para hacer una evaluación final y medir con certeza la reacción del organismo.
El delantero se reencontró con el profesional que le había recomendado el bloqueo para tratar la dolencia lumbar. Recibió la infiltración, pero la evolución inmediata no mostró el alivio que todos esperaban. La inactividad acumulada —dos meses y medio sin entrenamientos grupales— obliga a pensar en un reacondicionamiento integral aun si el escenario resulta favorable.
Si el bloqueo surte efecto, el panorama no será inmediato. Bareiro quedaría habilitado para retomar los trabajos a la par del grupo, pero necesitaría como mínimo 21 días de reacondicionamiento físico antes de volver a jugar un partido oficial. Ese plazo extra responde no solo a la inactividad reciente sino también al doble desgarro que sufrió el semestre pasado y que ya venía condicionando su continuidad.
Los nombres que maneja Boca para reemplazarlo
El escenario se tensa si el síntoma persiste. Con una operación sobre la mesa, los plazos se estiran a por lo menos tres meses fuera de las canchas, una baja de peso en el tramo decisivo del calendario. Nadie en Boca quiere llegar a esa instancia, pero la opción está sobre la mesa y no se descarta si el dolor se mantiene.
Por eso la dirigencia y el cuerpo técnico ya mueven fichas en el mercado y pusieron la mira en David Romero, Luciano Gondou, Lucas Passerini y Nicolás Fernández como las alternativas para cubrir el hueco en la ofensiva. El cuerpo técnico sigue de cerca cada paso del proceso y baraja variantes internas para no quedar desprotegido en ataque.
Bareiro no pisa el césped con el grupo desde hace dos meses y medio, una inactividad que obliga a pensar en una puesta a punto integral incluso en el desenlace más favorable. Mientras el delantero aguarda la evolución, los próximos siete días dictarán la sentencia: la evaluación final que harán los médicos definirá si evita el bisturí o si Boca pierde a su centrodelantero hasta bien entrada la recta final del torneo.
