(BUENOS AIRES).- «Fui abusada a los 15 años. Me costó entender que no había sido mi culpa, estaba muy avergonzada». Ailin Tokman rompió el silencio de esta manera en una entrevista con María Laura Santillán, donde contó el abuso sexual que sufrió en su adolescencia. La cocinera de redes, una de las más populares del país, reveló por qué le llevó más de una década ponerlo en palabras frente a su familia y sus millones de seguidores.
Tokman explicó que durante mucho tiempo sintió una fuerte vergüenza y llegó a convencerse de que lo ocurrido había sido su responsabilidad. «Me costó mucho procesar lo que había pasado, entender que no había sido mi culpa», admitió. El abusador era alguien conocido de su círculo familiar y la manipuló al punto de que ella misma contó una versión distorsionada de los hechos: «Fui muy manipulada, lo comuniqué de la forma que pude y no fue la forma correcta».
Las secuelas físicas y psicológicas de Ailin Tokman
Las secuelas físicas acompañaron a Ailin Tokman desde aquel momento. La cocinera contó que convive con migrañas desde los 15 años y que recién en una consulta profesional pudo vincular esos dolores con el abuso. «En ese momento la cabeza me explotó, fue a los 15 años cuando me arrancaron las migrañas, no es casualidad», dijo visiblemente conmovida. También se definió como «muy insegura, muy culposa», rasgos que, según señaló, todavía arrastra once años después.
En el colegio, algunos compañeros se enteraron de lo sucedido y la juzgaron duramente, algo que la llevó a considerar cambiarse de institución. Sin embargo, remarcó que sus amigas más cercanas nunca la abandonaron y que hoy mantiene esos vínculos.
La decisión de hablar
Ailin Tokman decidió hacer pública su historia porque siente que ya pudo procesar lo vivido y porque quiere que otras mujeres que atravesaron situaciones parecidas se sientan acompañadas. «Siento que ya pasó mucho tiempo, que lo pude procesar y que estaba lista para contarlo», sostuvo. Después de la entrevista, recibió cientos de mensajes de seguidoras que lograron hablar del tema con sus propias familias gracias a su testimonio. Una de ellas le escribió: «gracias a que te vi, a que lo contaste, pude entender un montón de cosas y se lo pude contar a mi familia».
Consultada sobre la posibilidad de hacer la denuncia, la cocinera reconoció que en su momento prefirió no atravesar ese proceso porque sentía que la exponía de nuevo a un dolor que recién empezaba a ordenar.
«Una vez que sos fuerte y entendés, sabés que hay otras cosas que tienen más importancia que tu miedo a contarlo», cerró Tokman, con una reflexión que resume el camino que recorrió para dar a conocer una de las heridas más profundas de su vida.
