(BUENOS AIRES).- El budín de pan y manzanas en fuente es esa receta de la abuela que no falla cuando bajan las temperaturas. Un postre de invierno que se sirve directo en la asadera, mezcla la textura de un flan con la de una torta y lleva manzanas tiernas especiadas con un almíbar apenas caramelizado.
Primo hermano de la tarantella, esta receta tiene una ventaja enorme: no necesitás acaramelar molde ni hacer malabares para desmoldarlo. Todo queda en la misma fuente, lo que la convierte en un clásico rápido y sin vueltas para la merienda o el cierre de una comida. Además, es la excusa perfecta para aprovechar ese pan que quedó duro del día anterior.
Ingredientes
Para el relleno
- 500 g de manzanas verdes (tipo Granny Smith)
- 100 g de manteca
- 75 g de azúcar negra o rubia
- 10 g de fécula de maíz (maicena)
- 5 g de canela en polvo
- 25 ml de agua
- 25 ml de jugo de limón
- 3 ml de esencia de vainilla
- Una pizca de sal
Para el ligue y el armado
- 150 g de pan (del día anterior)
- 100 ml de leche
- 100 ml de crema de leche
- 10 g de manteca
- 25 g de azúcar
- 2 huevos
- 3 ml de esencia de vainilla
- Azúcar rubia extra para espolvorear
La preparación de esta receta arranca por las manzanas. Pelalas, cortalas en cubos y ponelas a la espera. En una sartén, derretí los 100 gramos de manteca y agregale la fécula de maíz tamizada, la canela y el azúcar rubia. Cuando la mezcla burbujee, sumá las manzanas junto con el jugo de limón, el agua y la esencia de vainilla. Cociná a fuego medio hasta que estén tiernas y se forme un almíbar especiado.
Mientras tanto, prepará el ligue. Calentá a fuego bajo la leche, la crema, el azúcar, los 10 gramos de manteca y la vainilla. Retirá la ollita del fuego y agregá los huevos de a uno, batiendo rápido para que se integren sin cocinarse.
Para el armado, cortá el pan en trozos y distribuilos en un molde forrado con papel manteca o apenas untado con manteca. Cubrí con la mezcla de manzanas tibias y volcá encima el ligue líquido, asegurándote de que se reparta bien.
Espolvoreá con azúcar rubia extra y llevá al horno a baño María a 180 °C durante 50 minutos. Una vez listo, dejalo entibiar unos minutos antes de cortarlo: no se desmolda, se sirve directamente de la fuente.
El toque final lo pone una buena bocha de helado de crema o vainilla, que se derrite sobre el budín tibio. Como dice la tradición, esta receta queda tentadora apenas templada. Una preparación simple, de esas que te solucionan la tarde fría y te hacen quedar como un maestro pastelero. Tenés que probarla: es de las que vuelan en la mesa.
