(BUENOS AIRES).- La torta húmeda de manzana y miel es la receta que va a cambiar tus tardes de invierno: se prepara sin batidora, todos los ingredientes se miden con una taza y el resultado es una miga esponjosa, aromática y con un color caramelo oscuro irresistible.
El gran secreto de esta preparación no está solo en la fruta, sino en el agregado de una taza de té negro fuerte. Ese líquido, muy usado en recetas tradicionales de Medio Oriente, interactúa con el bicarbonato de sodio y la miel para crear una textura aireada y un sabor profundo que contrarresta el dulzor empalagoso. Para un perfil todavía más invernal, podés usar un té especiado tipo Chai o un Earl Grey con notas de bergamota.
Para que la cocción sea pareja y la masa no quede apelmazada en el centro, el molde ideal es un Savarín de 22 a 24 centímetros de diámetro. El tubo central permite que el calor del horno circule por el corazón de la torta y la deje húmeda pero perfectamente cocida en unos 40 minutos.
Ingredientes
- 3 huevos
- ½ taza de azúcar
- ½ taza de miel pura de abejas
- ½ taza de aceite de girasol o maíz
- 1 manzana mediana rallada
- 2 y ½ tazas de harina leudante
- 1 cucharadita al ras de polvo de hornear
- 1 cucharadita al ras de bicarbonato de sodio
- ¾ taza de té negro fuerte (preparado con dos saquitos)
- 1 chorrito de esencia de vainilla
En un bowl amplio, mezclá con batidor de mano o tenedor los huevos con el azúcar, la miel y la esencia de vainilla. Cuando esté integrado, sumá el aceite y la manzana rallada: la fruta se disuelve en la masa durante el horneado y le da una textura sedosa. Aparte, tamizá la harina leudante con el polvo de hornear y el bicarbonato, e incorporalos a la mezcla húmeda en tres partes, alternando con chorritos del té ya tibio. Mezclá suavemente solo hasta que no queden grumos.
Volcá la preparación en un molde Savarín enmantecado y enharinado, y horneá a 180°C durante aproximadamente 40 minutos. Sabés que está lista cuando pinchás con un palillo en la parte más gruesa y sale limpio. Dejala templar entre 10 y 15 minutos antes de desmoldar sobre una rejilla.
Si querés darle un giro todavía más dulce, prepará un almíbar opcional con ½ taza de miel, ¼ taza de agua y 2 cucharadas de jugo de limón o naranja recién exprimido. Llevalo a hervor suave dos o tres minutos, pinchá la torta caliente con un escarbadientes y volcá el almíbar tibio por encima antes de desmoldar. La torta conserva su frescura y humedad hasta cuatro días guardada en un recipiente hermético. Una receta simple que se vuelve adictiva.
