(BUENOS AIRES).- “Gracias a los hinchas por hacerme sentir uno más de ustedes. Llevaré ese amor para siempre. Me voy con la tranquilidad de haber entregado todo en cada partido. Defendiendo a este escudo con el máximo compromiso. River me dio mucho más de lo que alguna vez soñé. Por eso no será una despedida definitiva, ahora emprendo un nuevo reto, cargado de sueños”. Con esas palabras, Franco Armani se despidió de River en una emotiva conferencia de prensa y horas después aterrizó en Medellín para firmar contrato con Atlético Nacional.
El arquero, nacido en Casilda, terminó su extenso ciclo en el club de Núñez tras llegar a un acuerdo de rescisión de común acuerdo con la dirigencia millonaria. La salida tomó fuerza después de que una lesión prolongada lo marginara del equipo y su competidor en el puesto se afianzara como titular indiscutido para el entrenador Eduardo Coudet.
La situación del puesto quedó resuelta en las últimas semanas, cuando Armani se hizo eco del interés de Atlético Nacional de volver a contar con sus servicios. Dialogó con la comisión directiva, terminó su vínculo antes de tiempo y encaminó el regreso al fútbol colombiano, donde ya había jugado antes de su etapa en River.
El 15 de julio, apenas finalizada la conferencia de prensa en la que se despidió de los hinchas, el arquero emprendió el viaje rumbo a Medellín. Llegó a territorio colombiano ese mismo día y quedó a disposición del conjunto verde de Antioquia para los chequeos médicos de rigor antes de estampar la firma en su nuevo contrato.
Armani se va de Núñez con el cartel de haber sido uno de los pilares excluyentes de la era de Marcelo Gallardo. Durante su paso por el club, su figura se agigantó bajo los tres palos y se transformó en un emblema de la etapa más exitosa de la historia reciente de River. Fue, además, una de las voces de mando dentro del vestuario y protagonista directo de las conquistas continentales que marcaron el ciclo del Muñeco.
La noticia del adiós definitivo generó una reacción inmediata en el mundo River. Los hinchas colmaron las redes con mensajes de agradecimiento y tristeza hacia quien defendió el arco en las noches más trascendentes de América y nunca bajó los brazos, incluso en los momentos en que las lesiones y el recambio lo fueron relegando de la titularidad.
Con la etapa en Argentina ya terminada, Armani empieza de cero en Atlético Nacional. El desafío lo encuentra otra vez “cargado de sueños”, mientras en Núñez la historia marca que su ciclo, finalmente, quedó atrás.
