(BUENOS AIRES).- “No estoy contento. Contentos por haber pasado pero no por la actuación. Tenemos que ser autocríticos y saber que así no podemos. Nosotros sabemos que de esta manera nos va a costar mucho”. La frase de Rodolfo Arruabarrena retrató el clima que dejó la clasificación de Boca a los octavos de final de la Copa Sudamericana 2026. El técnico xeneize también confirmó que el club sigue en el mercado de pases y analiza contratar un centrodelantero mientras evalúan cuánto se extenderá la recuperación de Adam.
“Ya fui claro. Con el presidente estamos analizando algunas opciones en cuanto a ver si el proceso de recuperación de Adam es más largo para ir a buscar un 9. Es difícil buscar las características que uno quiere. Sé que el presidente está intentándolo”, detalló Arruabarrena en conferencia de prensa. La declaración llegó minutos después del triunfo por penales frente a O’Higgins en el Estadio El Teniente, donde el conjunto chileno se había impuesto 1-0 en los 90 minutos, y dejó en claro que Juan Román Riquelme está moviendo los hilos para sumar un refuerzo en ataque.
Autocrítica y malestar por el rendimiento
Arruabarrena no ocultó su bronca por la imagen que dejó el equipo en Chile y fue categórico con el nivel colectivo. “Teníamos que pasar, no me ha gustado la manera. El rival fue superior. Somos autocríticos y sabemos que de esta manera serán pocas las victorias que podamos conseguir”, advirtió. Y enseguida profundizó en los errores puntuales: “Hemos estado muy imprecisos, erráticos. Si bien el rival no ha tenido situaciones tan claras, nos han complicado, han tenido el dominio del partido”.
La autocrítica también alcanzó a los referentes del plantel. Leandro Paredes fue igual de directo que su entrenador al reconocer la deuda futbolística: “Hay que levantar el nivel; no estamos conformes. No estamos conformes con la prestación que hicimos porque queríamos hacer lo que habíamos planeado, pero no pudimos hacerlo. La idea del entrenador es muy clara”.
Arruabarrena, que lleva un mes y medio al frente del equipo, volvió a poner el foco en la necesidad de mejorar y en la exigencia que impone la camiseta. “Hay una cuestión anímica. Hay una cuestión de rebeldía, tenemos que salir de esa situación porque la historia del club y la camiseta nos la impone, estamos obligados”, insistió, sin disimular que el pase a la siguiente ronda apenas sirvió como un alivio.
Ya con la clasificación asegurada, Boca se cruzará con Recoleta de Paraguay en los octavos de final de la Sudamericana. La ida está prevista para la semana del 12 de agosto en La Bombonera y la revancha se definirá siete días después en Asunción.
