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Rodolfo Arruabarrena ya probó dos esquemas en Boca y hay un jugador que complica su lugar

 

El Vasco probó dos sistemas en los amistosos y el uruguayo es el que más sufre los cambios.

 
Rodolfo Arruabarrena
Rodolfo Arruabarrena

(BUENOS AIRES).- Rodolfo Arruabarrena arrancó su segunda etapa en Boca con dos esquemas tácticos en carpeta que ya mostró en los amistosos de pretemporada y que dejan a Miguel Merentiel como el jugador más expuesto a perder el puesto. El Vasco volvió a la institución once años después de su salida con un panorama muy parecido al de su primera llegada: años sin títulos, falta de identidad de juego y un plantel con demasiados nombres inactivos.

Los dibujos que probó Rodolfo Arruabarrena en los ensayos frente a Defensa y Justicia en Casa Amarilla son un 4-3-1-2 y un 4-3-3. La elección definitiva dependerá de los refuerzos que lleguen en este mercado, aunque el cuerpo técnico ya dejó ver que la intención es tener variantes para no atarse a un solo sistema durante el semestre.

El antecedente inmediato del propio Arruabarrena en el club marca que sabe mutar según los intérpretes. En su primer ciclo comenzó jugando con extremos y recién cuando sumó a Nicolás Lodeiro en 2015 se volcó a un esquema con enganche. Ese dibujo lo sostuvo hasta el final de esa etapa, aunque en partidos puntuales volvió a cambiarlo sobre la marcha.

Con ese margen de maniobra sobre la mesa, hay un futbolista al que cualquier modificación le exige una adaptación más forzada. Aunque Rodolfo Arruabarrena todavía no definió la formación titular, Merentiel aparece como el principal afectado porque la mayoría de sus actuaciones en Boca las hizo como centrodelantero de referencia y los dos esquemas que se barajan no le garantizan ese rol de manera natural.

Merentiel, obligado a pelear el puesto

El delantero uruguayo ya vivió una situación parecida durante el ciclo de Fernando Gago, cuando lo probaron como extremo y no se halló. Si el director técnico insiste con un 4-3-3 y lo vuelve a ubicar por afuera, el escenario podría repetirse y Merentiel quedaría otra vez lejos de la posición en la que más rindió desde que llegó al club.

En cualquiera de los dos sistemas que maneja Arruabarrena, el atacante deberá disputar el lugar con otras alternativas del plantel y demostrar que puede encajar sin que el equipo pierda peso ofensivo. La pretemporada será la primera gran prueba, pero la historia reciente indica que cuando se lo corrió del eje de ataque su producción bajó de manera notoria.

La memoria táctica del Vasco también juega: en su primera etapa en Boca arrancó con extremos y recién migró al enganche tras la incorporación de Lodeiro en 2015, un molde que sostuvo hasta el final del ciclo con ajustes puntuales. Esa flexibilidad le da margen para evaluar a Merentiel en más de una función durante los próximos ensayos, aunque el uruguayo tendrá que mostrar una versión distinta a la que ofreció cuando ya le tocó salir del área.

El desenlace de la discusión táctica no será inmediato, porque la llegada de refuerzos y los próximos amistosos pueden inclinar la balanza hacia uno u otro esquema. Lo concreto es que Merentiel corre desde atrás en la consideración para un puesto fijo y que los primeros movimientos del nuevo cuerpo técnico ya encendieron esa luz de alerta.