(BUENOS AIRES).- Boca arribó esta tarde a Rancagua para el encuentro de vuelta de los playoffs de la Copa Sudamericana contra O’Higgins, y Rodolfo Arruabarrena ya tiene el equipo en mente con dos variantes respecto de la ida. Carlos Palacios quedó desafectado del viaje por una recaída en su lesión, mientras que Milton Giménez se reincorporó al plantel.
El Xeneize necesita la victoria para meterse en octavos de final y dejar atrás el impacto que provocó la derrota ante Deportivo Riestra. Bajo los tres palos, Álvaro Montero repite la confianza pese a los cuestionamientos que recibió por los tres goles del Malevo.
El once que planea el Vasco
La defensa exhibe una sola novedad: el ingreso de Leandro Lozano, ya recuperado, como lateral derecho. Nicolás Figal, Ayrton Costa y Lautaro Blanco completan la línea de cuatro.
En la mitad de la cancha, el capitán Leandro Paredes —que compartió un momento con los hinchas apenas pisó suelo chileno— estará acompañado por Milton Delgado y Santiago Ascacíbar, el otro cambio táctico de peso que relega a Leonel Flores al banco de suplentes. Tomás Aranda oficiará de enlace entre el mediocampo y la delantera.
Arriba, Miguel Merentiel y Sebastián Villa conformarán el doble nueve, confirmando el abandono del 4-2-3-1 con el que Rodolfo Arruabarrena debutó en este regreso al banco xeneize. El Vasco volverá al 4-3-1-2, el dibujo táctico que caracterizó a su primer ciclo en el club, hace más de una década. Aquella etapa, entre 2014 y 2016, tuvo al propio Arruabarrena como protagonista de campañas en las que Boca alternó ese mismo esquema con dos puntas bien definidos.
La baja de Palacios y el regreso de Giménez
La ausencia de Carlos Palacios no es menor para Rodolfo Arruabarrena: el extremo chileno venía de recuperarse, pero volvió a resentirse de la lesión y ni siquiera viajó a su país. Su lugar en la consideración inmediata queda vacante mientras el cuerpo médico evalúa los plazos de recuperación.
En la vereda opuesta, Milton Giménez se reincorporó al plantel y viajó a Chile, aunque todo indica que arrancará entre los relevos. El ex delantero de Banfield le devuelve a Arruabarrena una variante ofensiva de peso para la segunda mitad, sobre todo si el trámite exige frescura en el área rival.
El plantel aguarda en suelo trasandino con la obligación de revertir la imagen que dejó la ida en La Bombonera. Boca buscará sellar el boleto a octavos de final ante un O’Higgins que ya demostró poder complicarlo, y Rodolfo Arruabarrena apuesta a su viejo libreto táctico para conseguirlo.
