(BUENOS AIRES).- “El segundo ciclo de Rodolfo Arruabarrena en Boca Juniors ya empezó con decisiones fuertes que impactan de lleno en el plantel profesional”. Con esa definición, Boca Juniors comunicó este jueves una purga profunda en el primer equipo: seis futbolistas fueron notificados de que no serán tenidos en cuenta y deberán buscarse un nuevo destino en este mercado de pases.
Los jugadores desafectados por Rodolfo Arruabarrena son Juan Ramírez, Marcelo Weigandt, Juan Barinaga, Mauricio Benítez, Marcelo Saracchi y Agustín Martegani. Los seis ya trabajan apartados del grupo principal, sin participar de los amistosos ni de las prácticas centrales de la pretemporada. La medida se ejecutó con velocidad y, según dejaron trascender desde el cuerpo técnico, no hay margen para una marcha atrás.
“Todos ellos ya fueron notificados de la situación y trabajan apartados del grupo principal”, precisaron desde el club, en una señal interna que apunta a reordenar un plantel que arrastraba superpoblación en varios puestos. La decisión, que busca liberar masa salarial, se enmarca en la idea del Vasco de armar un grupo más corto, competitivo y alineado con su esquema de juego.
El caso más extremo es el de Juan Ramírez. El mediocampista ofensivo, que llegó a Boca a principios de 2022 procedente de San Lorenzo, perdió terreno tras un primer semestre irregular y hoy está más cerca de la rescisión de contrato que de una cesión temporaria. La directiva ya analiza los términos de una salida anticipada para descomprimir el límite de cupos y, sobre todo, el presupuesto salarial.
Para Marcelo Weigandt y Juan Barinaga, en cambio, el camino sería otro. Ambos laterales derechos podrían salir a préstamo con el objetivo de sumar minutos y revalorizarse, una fórmula que Boca ya utilizó en mercados anteriores con juveniles que no encontraban lugar en la consideración del entrenador. “Otros futbolistas, como Weigandt o Barinaga, podrían salir a préstamo con el objetivo de sumar minutos y revalorizarse”, explicaron desde la institución.
Mauricio Benítez, volante central de inferiores que sumó pocos minutos, Marcelo Saracchi y Agustín Martegani, ambos con escasa participación en el último semestre, completan la lista de seis nombres que quedaron fuera del proyecto. Ninguno de los tres se subió al trabajo físico con pelota ni apareció en los dos ensayos informales que Boca disputó en el predio de Ezeiza.
La pretemporada recién comienza, pero el mensaje de Arruabarrena ya llegó fuerte. La depuración no es solo una cuestión de números: también funciona como una advertencia sobre el compromiso que exigirá el entrenador. En su primer ciclo, entre 2013 y 2016, el Vasco había mostrado una línea similar al depurar nombres de peso y apostar por una base joven, y ahora repite el libreto en un contexto de urgencia por volver a pelear en el plano local e internacional.
Mientras se definen las salidas, Boca avanza en el mercado con objetivos claros. “El cuerpo técnico pretende incorporar un defensor central, un volante ofensivo/extremo y un delantero, puestos considerados clave para potenciar al equipo”, confirmaron fuentes del club. La intención es cerrar las incorporaciones antes del primer compromiso oficial, lo que mete presión a la dirigencia en un mercado que ya muestra precios inflados.
La liberación de masa salarial que genera la limpieza de seis contratos abre espacio para esos refuerzos que Boca ya tiene en carpeta. La ecuación es simple: menos jugadores, más recursos para buscar alternativas de jerarquía. Con estas decisiones, el segundo ciclo de Arruabarrena arranca con mano dura y cambios profundos, a la espera de que el equipo responda en la cancha cuando la pelota empiece a rodar.
